...Los hubo valientes, honrados, leales y dignos. También rufianes, aventureros, asesinos y locos...

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sábado, 10 de julio de 2010

El Doctor José María Aguilar irrumpe en el blog de García Francés como analista político

Hace unos días José María Aguilar, dió una magnífica conferencia en Madrid. En estas ocasiones importantes es cuando yo dejo la sierra y mis animales para bajar a la jungla madrileña. Se lo presento porque mi amigo va a escribir en este blog, pronto comenzará sus entradas. Encontrarán en él un analista lúcido y un polemista apasionado y crítico. Prepárense ustedes, amigos.

El tema de la charla era la tradición oral y escrita en las tres generaciones biológicas sucesivas que conforman una familia, abuelos, padres e hijos. Al ampliar la investigación más allá de este núcleo básico es cuando hablamos de Historia. El conferenciante, con una prosa elegante y un humor exquisito, hizo un repaso a la historia familiar cargado de ternura unas veces y de ácida ironía otras. La conferencia se titulaba “Mi familia desde la Edad Media” y, hacía un rafting genealógico por los caudalosos torrentes de sangre azul que son las venas de mi querido José María.

Tengo la conferencia entera para quienes sientan curiosidad por leerla en su totalidad. Aquí sólo cito algunos de los ilustres antepasados de mi amigo antes de transcribir el epílogo, una declaración de principios que me sorprendió por su actualidad política.

Comenzó citando a su bisabuelo Juan Gualberto López-Valdemoro, V conde de las Navas, que fue Bibliotecario Mayor del rey Alfonso XIII durante 40 años, luego, en un delicioso recorrido que abrevio porque no tengo el arte de mi amigo para narrarlo, se remontó al año 1596 para recordar al capitán de infantería Bartolomé Ramírez de Aguilar, cuyo nieto sería el primer Conde de las Navas, para acabar con el epilogo citado que les transcribo integro. Habla de hoy y de España.

Algunos amigos y familiares me han preguntado a veces por los motivos que me llevaron a emprender hace muchos años esta prolija indagación en la historia familiar, es decir, qué representa para mí su estudio. Pues bien, tengo que decir que semejante tarea no es un simple entretenimiento ni un vanidoso capricho. La prosopografía, como los historiadores llaman a los estudios colectivos de miembros de una misma familia o familias emparentadas, que tomaron parte en alguna actividad política, económica o cultural, tiene un gran valor para entender la historia, pero este interés, debo confesarlo, solamente ha sido un pretexto para sumergirme en sus procelosas aguas, buscando en el pasado personajes que simbolizan un elevado ideal de vida.

El régimen político imperante en España, este escandaloso sistema de partidos parásitos del Estado y de la Nación española, que monopolizan la vida política y secuestran la libertad, ha convertido al país en una especie de guardería para adultos. Es esta clase política de nuestros pecados remedo del pensamiento postmoderno, al que da igual una cosa que otra sin distinguir lo que es bueno de lo que es malo ni la belleza de la fealdad. En la sociedad que estos señores pastorean, a un trabajo casi siempre alienante, por que no suele proceder de la vocación al elegir el oficio o la profesión, sigue después un ocio trivial o degradante, que ha reemplazado en casi todas partes a lo creativo propio de los elevados ideales de las profesiones, de las ciencias y las artes, de la filosofía, la historia y la literatura, de la política, de la cultura o de la religión. A ello se une ahora un paro rampante y una crisis que es consecuencia y colmo de todos sus abusos.

Los personajes a los que he dedicado particular atención encarnan algunos de esos ideales: el ideal militar de los defensores de la patria está perfectamente representado por los Ramírez de Lucena, los Quesada de Jaén y los Aguilar de Córdoba; el ideal democrático y republicano por Luis Antonio Pizarro, el ideal filantrópico, docente y religioso por su hija doña Carmen, el artístico y musical por Norberto y Juana, el intelectual y bibliográfico por mi bisabuelos Juan Gualberto y María Manuela, el eclesiástico y civil aunados, están representados en la figura de Diego Maldonado, así como el empresarial en los Fesser y el pedagógico en Rufino Blanco. En muchos de ellos el ideal de las profesiones liberales, la Medicina, la arquitectura, la ingeniería, el derecho. En fin modos de vivir significativos, basados en la lealtad, virtud democrática y cívica por excelencia y en el amor prójimo, la más alta de todas.

Espero que algún día próximo veamos reemplazada esta monarquía recreativa, por una nueva, digna y creativa república constitucional, donde la libertad política y la separación del poder en el Estado sean principio de moralidad y cultura para toda la sociedad y para el propio gobierno. Deseo que pronto veamos proliferar en la vida pública personajes cuyas vidas estén consagradas a la realización de algún ideal, como la de estos antepasados con cuyas historias he querido entretenerles e inspirarlos.

Aquí termino. Ni la situación moral, económica y política, tan crítica, del presente, ni la sinceridad que he querido emplear en el estudio de quienes me precedieron, justificarían que escurrirse el bulto eludiendo algunas conclusiones que se me antojaron tan evidentes como inevitables.

Lo dicho, una conferencia apasionante de un hombre cultísimo, con tantas lecturas como D. Quijote y muy políticamente incorrecto. Pronto tendrán aquí sus entradas que estoy seguro no les dejarán indiferentes. Gracias, Doctor.
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