...Los hubo valientes, honrados, leales y dignos. También rufianes, aventureros, asesinos y locos...

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miércoles, 18 de febrero de 2009

Ya no hay caballeros

Voy a hablarles de mi viaje que no ha resultado como estaba previsto. Coche cama hasta Paris para enlazar allí con el de Berlín. Si se pregunta porqué viajo en tren, le responderé que porque en los ferrocarriles del espacio Schengen hay cero seguridad. Sin inmutarse, puede usted llevar un misil Stinger en la maleta.

Trasladado al centro penitenciario disfrutamos de los eventos de bienvenida en esta franquicia de la CIA con demasiados aires de realismo socialista y exhibiciones tipo juventudes del Konsomol con tablas gimnásticas demodé.

Luego, nos asignaron nuestro torturador personal y a mí me tocó un búlgaro.

Al ingresar en las celdas comenzó lo peor. No me extenderé. Por negligencia se desatendieron los privilegios VIP. Fue desagradabilísimo.

No paraban de aporrearme y, llevado por un exceso de celo, mi torturador, ¡INTENTÓ HACERME ESO! Hasta ahí podíamos llegar. Vamos, hombre. Salvé la honra y he puesto una demanda a los organizadores.

Pero me ha quedado una sensación amarga. De desconfianza. La misma que siento al llegar a casa.

Porque, afirme usted en España que los políticos, jueces, periodistas y sindicalistas, deberían regirse por un código de honor además de por la Ley, y la peña se descojonará de la risa.

17 comentarios:

Sol dijo...

¿Un codigo deontológico? es imposible porque lo editarian en la imprenta de un amigo que se llevaría una comisión, otra la empresa que lo reparta a los diferentes gremios.Por no hablar del coste añadido de editarlo en las diferentes lenguas del estado y acoplarlo a las diferentes sensibilidades...
En España hoy dia sería costosisimo un codigo de este tipo.
!que cosas tiene!

si, bwana dijo...

Espero que el búlgaro le pegara solo con los guantes; si llega a ser con los tacones lo habría pasado peor, amigo mío.

García Francés dijo...

¿Ve, usted? Lo dicho. Todo el mundo se cachondearía, Dª Sol.

García Francés dijo...

Cierto, D. Bwana, me pegó con los guantes y no con los stilettos pero, luego, la cosa se puso chunga y quería enseñarme el búlgaro... (el idioma, no, lo OTRO)

¡No sabe usted lo que me costó defender el virgo...!

Atila el Huno dijo...

Hola Comandanteeee!!

Qué, enterito por los pelos eh?

Lo del honor...ya sabe Usted que al militar en un partido hay que empezar a lamer culos, callar opiniones propias y tragar con las de los de arriba si es que quieres progresar...de modo que es difícil encontrar políticos que lo conserven intacto...políticos...o cualquiera de nosotros.

Bienvenido!!

García Francés dijo...

Gracias, Rey de los Hunos, por su calurosa bienvenida.

Efectivamente, estamos todos como para pasar ITV's del honor... pero, aunque yo no lo tenga lustroso, al menos, me gustaría que los elegidos por el pueblo fueran honrados y dignos...

Un abrazo, amigo...

Terly dijo...

Quedo un poco perplejo y confuso.
Dice, D. Alfredo, que para salvar la honra puso una demanda a los organizadores, pero nos deja con la miel en los labios, -¿en qué órgano se la puso?- (por supuesto me refiero a la demanda y si era administrativo del estado)
Dice que salvó la honra pero... ¿Y la virginidad?...
Por otra parte también dice que a Vd. le tocó el búlgaro pero para nada aclara qué fue lo que le tocó.
Espero D. Alfredo que a medida que se relaje nos aclare más las cosas.
Un abrazo de bien venida.

García Francés dijo...

D. Terly, no dude que me comporté en todo momento como un caballero español y que el "jodíoporculo" del búlgaro no se salió con la suya.

Y, como dice Josemi Rodriguez Sieiro, de cintura para abajo no doy detalles.

Un abrazo, amigo, y gracias por su bienvenida.

Martha Colmenares dijo...

Están muy interesantes tus entradas, ahhhh viaje!!!!
Bueno, vengo como muy formalmente, para mencionarte que tienes el Premio Luz en el alma.
http://www.marthacolmenares.com/2009/02/16/entre-blogueros/
Abrazos
Martha

Alijodos dijo...

Me alegra verle de vuelta señor francés..vaya experiencia la suya eh...no tiene desperdicio...

García Francés dijo...

Dª Martha, gracias por el premio. Ya le respondí en su blog. Un saludo y mucho ánimo para continuar con su labor.

García Francés dijo...

Gracias, D. Alijodos, y a mí me encanta saludarle de nuevo aquí, ya a salvo de tanta vesania. Un abrazo, amigo.

Menda dijo...

¿Nos ha traído Ud. algún souvenir?Qué menos.....

Beatriz dijo...

D. Alfredo, el honor???? que antiguo está usted.
Ahora el tema es trincar lo que se pueda, que aqui nunca pasa nada, y lo mas es un pequeño revuelo en la prensa durante 3 dias, luego nadie se acuerda y que te quinten lo balao que mientras haya pasta te tratarán como a un señor.

Es usted un bilbaino antiguo a mas no poder!!

García Francés dijo...

Dª Menda, le he traido todo mi afceto y mi admiración, ¿le parece poco?

Bueno, y un brillantito de chez Cartier, nada, una bobada...

García Francés dijo...

Ay, Dª Beatriz, no sé si usted me zahiere o me distingue con sus palabras...

¿Recuerda la canción "No se estila..."? Cuando dice... "no hay nada mejor que ser un señor de aquellos que vieron mis abuelos..."

Y no olvide nunca el 50% de mi sangre andaluza. Eso imprime carácter. Un gran abrazo, Doña.

José Alfonso Romero P.Seguín dijo...

En general, los políticos de un partido u otro, como los periodistas de un medio u otro, se han convertido por su perruna fidelidad a la causa de sus particulares intereses, en el mayor lastre que soporta el sistema democrático.
No hay en unos u otros más voluntad que la de hacer valer la suya, y en esa conveniencia se mueven ajenos a los problemas reales de aquellos que esperamos de ellos soluciones eficaces frente a nuestras dificultades e independencia en sus opiniones.
El Estado se halla hoy supeditado en lo político a un bastardo debate partidista. Y en lo concerniente al derecho a la información, en manos de la más grosera de las guerras mediáticas.
Y los ciudadanos, privados de información veraz y desasistidos de aquellos a quienes encomendamos la gestión de nuestros comunes asuntos, que expectativa nos resta que no sea la de esperar la caprichosa coincidencia de encontrarnos un día fortuitamente en el camino de sus respectivos intereses, y ser en esa casualidad socorridos o miserablemente atropellados.

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