...Los hubo valientes, honrados, leales y dignos. También rufianes, aventureros, asesinos y locos...

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domingo, 4 de septiembre de 2011

Follar a quemarropa



Ayer lo de Canales, reveló opiniones diferentes sobre el SEXO SÚBITO. En la cama puede desatarse la pasión más fiera pero NO es el ÚNICO lugar para empujar. No hablo de “dogging” ni “cruissing” sino de fornicar en lugares semipúblicos, o semi privados, ávidos de “sexo incorrecto” pero intentando no agredir. ¿Son ustedes partidarios del aquí te pillo aquí te mato?

6 comentarios:

FJavier dijo...

La sexualidad también está en concordancia con la personalidad de cada cual y no creo que el lugar o la premura sean los elementos más determinantes per se a la hora de ponerse a ello. Añado un “por suerte”. Uno puede mirar con cierta simpatía inconfesable que puntualmente alguien se recree en un extrovertido orgasmo en la torre de un castillo o en la arena de una playa, con o sin compañía, cualquiera que sea el género y el número. Pero dudo mucho que resulte igual de condescendiente con la imagen de decenas de personas haciendo lo mismo en los mismos lugares y permanentemente. Al margen de lo atractiva o seductora que resulta cualquier transgresión de las normas y costumbres, en mayor o menor grado de provocación –catalizador del placer-, lo cierto es que la convivencia obliga a cierta mesura afín a la cultura en curso. Se llama civilización, o educación. Supongo.

Liliana Hebe Rodríguez dijo...

Después de todo el jaleo en FB y viendo que tomaba ribetes ardorosos decidí mandarle mi aporte de frialdad.Pero no lo he visto publicado.Le va a gustar por eso se lo comparto aquí.Se titula: Y llegará la paz.
Que tenga usted un buen fin de semana, Sr. Dn Alfredo.
http://youtu.be/a-CpfwaBahU

José Alfonso Romero P.Seguín dijo...

No lo pone Ud. fácil, nada fácil, pues sino atenemos a lo tántrico habría que decir no, por aquello de que tal practica nos aparta de la posibilidad de llegar a “follar” con ínfulas de universo, pero si no estamos en esa labor y nos conformamos con las islas del deseo, habría que decir que sí.
Entiendo, sobre la marcha, que siendo el sexo cosa de dos ha de ser la complicidad quien ponga las reglas en el arreglo de tan hermoso desarreglo.
Reciba un fraternal abrazo.

José Antonio del Pozo dijo...

No tanto público o privado como que es un acto íntimo, salvo que debidamente se anuncie y haya quien así guste. En otro caso no debemos asaltar a los otros con la exposición de esos actos íntimos. Educación, valor hoy a extinguir.
Y sobre todo, elegir siempre yo calidad a cantidad.
Saludos blogueros

Carlos Fox dijo...

¡Ay! D. Alfredo, unos tanto y otros tan poco ¡Snif!

Javir dijo...

La privacidad al raso se ha complicado mucho, D. Alfredo. La cala más escondida, la vegetación más frondosa, la complicidad del atardecer...todo eso, con un móvil y el YouTube, se convierte en la plaza del pueblo.

Un abrazo

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