
Un amigo dice que desea llevarse
bien con todos. Lo mismo que yo, pensé, tiburones
sin dientes. Y reflexioné. Sesentón,
echo de menos mi cuerpo ágil y flexible. Músculos sin
fuerza y piel como
cuero engrasado. Pierdo
testosterona a chorros,
amo a todo el mundo, resumiendo, estoy
andropáusico y no quiero ser un
Grumpy Man. Señoras, socorro,
ustedes saben.
2 comentarios:
Amigo Don Alfredo,
No se preocupe Vd., porque lo que perdemos, o hemos perdido, en agilidad física y testosterona, lo hemos ganado, y lo ganamos, en Sabiduría y en Capacidad de seducción.
Además, me consta, porque me lo ha dicho más de una, que a las mujeres, a partir de los cuarenta, que es cuando empiezan a estar en el cénit, en la cumbre de los encantos, les interesa mucho más el Espíritu que la parte carnal y perecedera del hombre.
Ahí va eso.
Le envío un abrazo solidario.
Antonio
Don Alfredo, ¡coño! no se me deprima usted ahora.
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