
De mamá a la
sempiterna tata. Hombretones que no
abandonan el hogar ni a patadas en el culo. Se quedan
apalancados con un tratamiento VIP a base de biberones, pañales y cuna. “Ponme talquito, tráeme potitos, tengo PON”. Un puto bebé estadounidense de 31 años y 133 kilos que
sólo caga, come y juega.
Trauma infantil, dicen, o
elección estúpida, pregunto. Comparado un
NiNi es una joya.
1 comentario:
Te he robado la foto para una entrada vieja mía. Me venía que ni pintiparado.
Gracias.
Publicar un comentario