
Impuestos bien gastados. No en trilingües estupideces, no en traductores para el Senado, no en embajadas nacionalistas, no en subvencionar a los familiares de los terroristas, no en una casta política corrupta, no en ociosos sindicalistas liberados, no en autonomías para crear problemas donde no existen. PARA AYUDARVoy a ser directo. Piensen. Somos un país pobre pero con ínfulas de nuevos ricos. La Cruz Roja, Médicos sin Fronteras, Caritas, necesitan dinero para remediar la tragedia en Haiti. Pueden darles un pellizco, menos de lo que vayan a gastar este fin de semana. O pueden seguir derrochándolo en gilipolleces. Allá ustedes y sus conciencias.

