
“La encargada de continuar la ofensiva ideológica ha sido la ministra Chacón que, con el JEMAD, mangonea el Ejército como D. José Blanco las Casas del Pueblo. Ahora, toca volver a joder a Málaga, su Cristo y a los legionarios. Después a Toledo, su Corpus Christi y a los cadetes de la Academia de Infantería. No hay honores, ni bandera, ni himno de España. Ofensa tras ofensa y siempre estúpidamente innecesarias”.
Hace pocos días en la entrada, “Cuando lleguen los pacifistas a Ceuta y Melilla, ¿las defendemos o no?”, anuncié que los pacifistas españoles de la “Flotilla de la Yihad” tratarían de asumir protagonismo, incluso denunciando malos tratos.“Los ciudadanos españoles, dos de una ONG y el tercero corresponsal de una TV venezolana, deberían aceptar la deportación. Salvo que deseen denunciar torturas”.
El pacifista español ya lo ha hecho, hubo maltrato, afirma, le apuntaron con pistolas láser, les dispararon granadas de fragmentación. Un mártir. Otro, porque pasajeros del Mavi Marmara, lamentan no haber muerto y ruegan a Alá que les ayude a ser mártires la próxima vez.
Desde mi campo, paseando al atardecer de uno de los jueves que reluce más que el sol, escucho el redoble de campanas de la iglesia del pueblo llamando a misa. Es un recuerdo de la infancia. Entre unos, socialistas, y otros, pacifistas, van a conseguir que me aficione. Al Corpus Christi y a Israel.






