Dios mío, ¡qué horror! El presidente del Congreso, la tercera autoridad socialista del Estado, católico hasta las trancas y de los del
HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE y el NO ROBARÁS, acusado por la prensa de excelsos trinques, se separa de su santa esposa.

También es casualidad que sea precisanmente
ahora, cuando las investigaciones periodísticas de
La Gaceta, están desvelando un patrimonio dificilmente explicable para un político
comme il faut, es decir, honrado.

Dª Ana Rodriguez, ¿es la rata que abandona el barco? ¿Se larga cuando aún cree estar a salvo? ¿Es una esposa aterrada por tan rarito enriquecimiento? ¿Cojean en Almenara los caballos de Bonito, el jinete Bono junior? Ustedes dirán.
Y la Fiscalía, si despierta.