Doce del PatíbuloEl Congreso de los Diputados, en un día histórico para España: "Hago como que hago, pero no hago".
Rajoy, en un alarde de sangre fría y con más valor que Manolete, delega en sus adversarios socialistas el derrocamiento de Zapatero. Olé.

Zapatero, sin creer su inmensa suerte, remacha, Rajoy no se atreve con la moción de censura. Otro clavo en el ataúd del homérico gallego.

Al final, un único y patético resultado que ofrecer a la descomunal ansiedad de los españoles:
"Haremos una comisión para TRABAJAR". Aliviadísimos con la promesa de Zapatero, todos hemos tirado el Lexatín por la ventana.

Mientras, Obama recibe al Rey de España afirmando que "los pobres también pueden apagar la televisión de sus hijos durante la semana", y Grecia, casi sin soberanía económica, puede perder el voto en la UE.

D. Juan Carlos, no madrugó lo suficiente y llegó demasiado tarde con el Pacto de Estado. Pudo ahorrarse el sofocón, Señor, para el
pactocomisión sobraban la mitad o todas las alforjas. Se largó usted sin despedirse de Rajoy. No se lo reprocho, al revés, después de aguantar tanto pelmazo, es un lujo evitar al plasta de Rajoy y almorzar con Obama. También algunos actores prefirieron no venerar al latoso de Zapatero.
Gobierno, oposición y mediadores, han quedado como el culo de la mona. Conclusión, de momento: "Hago como que voto, pero no voto".