¿Quién ha decidido que los blogs necesitan música? Yo navego escuchando mi propia música y las melodías de ascensor de los blogs me repatean las tripas.

Al navegante que va buscando lectura e imágenes le sobra esa chundarata que no hace más que irritarle. Relájate, dicen, escucha. A veces leo cuatro o cinco sitios a la vez y cada uno me rompe las pelotas con su jodida musiquilla. Coño, ¿porqué no me preguntan?


Yo sólo quiero leer y ver buenas fotos y me imponen una melodia cursi o ratonera. ¿En qué he pecado? Se agradecería un botón, ¡pincha si quieres joderte los oídos! Así, sabría uno a qué atenerse. Y no pincharía. Porque hay algunos blogueros que merecen un castigo ejemplar. Por lo menos. Bueno, quizás no tanto.

Mientras, en nuestro Paisito Inmóvil, el padrastro Obama y la madrastra Merkel han arrebatado al Gran Timonel, tetrapléjico cerebral, el destino económico de España. Como hijo huérfano del Padre de la Nación pido que les den mi custodia a ellos. Y que me adopte el Club Bilderberg. Quién me lo iba a decir.