...Los hubo valientes, honrados, leales y dignos. También rufianes, aventureros, asesinos y locos...

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martes, 5 de febrero de 2013

Rosa Montero, El País y el Gal


Rosa Montero nunca se ha cortado. Larga y atiza a diestro y siniestro, contra las feministas cegatas o el periodismo sectario, y lo hace desde la serenidad de haber mantenido siempre sus posturas. Refiriéndose a El País cuenta en una entrevista: “Si disientes dicen que eres fascista. Un sectarismo brutal.” Otra clase de CORRUPCIÓN.

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miércoles, 21 de julio de 2010

El País, la bandera española y Félix Monteira, apóstol de la libertad

He dejado pasar un tiempito, pero se lo voy a contar a ustedes. El otro día me llamó un amigo de El País. Dijo, "te vas a reír, o vas a llorar. ¿Recuerdas la bandera de España que pusiste en tu mesa y el follón que te montaron los jefes para que la quitaras? Pues hoy, con el Mundial, El País está saturado de banderas, los tíos la llevan colgada del cuello y las tías como pareo". Ni me reí, ni lloré. O grados.

En Octubre del 2002, me enviaron una banderita española firmada por los amigos que acudieron a una manifestación en San Sebastián. Convocaba Basta Ya, el lema era Contra el Nacionalismo Obligatorio y participaron Mayor Oreja y Redondo Terreros. Fue un éxito. Por cariño, la puse sobre mi mesa en El País. En las paredes de la redacción colgaban otras banderas republicanas, palestinas y vascas. El gesto me costó un enorme disgusto en el diario en las siguientes elecciones.

Un miembro de CCOO, redactor de internacional, secuestró mi banderita, luego sufrí agresiones verbales por parte de algunos compañeros y jefes, muy especialmente del perro que soltaron para roerme las canillas, el entonces subdirector Félix Monteira, más tarde director de Público y hoy Secretario de Estado de Comunicación del Gobierno de España. Félix, excelente periodista y comisario político, me acusó durante semanas de llevar a la redacción la guerra de las banderas, y sus palmeros, de facha y otras memeces parecidas.

Yo respondía atónito que estaba en España, dentro de la ley (Artículo nº 4 de la Constitución), y que en la redacción se exhibían otras banderas. Pero, no hubo manera. Chantaje y sectarismo, por delinquir mostrando la bandera de mi país. En Madrid. En el diario independiente de la mañana, en el templo de la libertad. Al final, decisión salomónica, ordenaron quitarlas todas. Me alegro que "el milagro del fútbol", como dice Teo Uriarte, haya levantado la veda de la bandera española en el diario El País. ¿Será momentáneamente?

martes, 9 de febrero de 2010

José Blanco está un poco paranoico y yo he quedado como el culo

Doce del Patíbulo

Me he equivocado. Lo reconozco y les pido a ustedes disculpas. Creí distinguir en la política del Sr. Blanco indicios de normalización, de abandono de la demagogia y el sectarismo. Me pareció que el Sr. Blanco acertaba con la Comunidad de Madrid y me gustó la decisión con que se enfrentó a un grupo de presión. Basé mi opinión en hechos actuales, no le juzgué por el pasado. Y mantengo lo dicho. Pero, la cagué.

Sin embargo, he aprendido algo. Primero, que no es tan malo equivocarse porque, a poco cerebro que uno tenga, es un baño de humildad. Rectificar es sano aunque joda. Segundo, si creía poco en la sinceridad de los políticos esta metedura de pata me ha servido para creer menos aún, lo cual, estoy seguro, me será saludable a la larga. Como dijo Manolo Vicent, "la vida consiste en equivocarse, cada uno a su manera".

Y es que con esta partitocracia es imposible que los políticos no obedezcan a sus partidos y, a la menor señal de peligro, olviden la sinceridad y, obedientes, reciten la cartilla que les muestra el señorito. En España se llama obediencia de partido. O ganarse los garbanzos. En mi pueblo, tener buena doma. Perfetamente.

Todos, que tire alguien la primera piedra, lo hemos hecho en nuestros curros pero mucho más barato y sin riesgo para España. Fuero de nuestro país, lo llaman paranoia conspirativa. Y simplismo. Joder, con Izabella Kaminska.
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