La dormida ha sido infame y con despertares sobresaltados. La caja me silba más que Curro Savoy en un espagueti western. Anoche dormí sin bajar la persiana y me han despertado la luz y el canto de un mirlo. Estos son dominios de palomas y golondrinas. Mis gorrioncillos no suben tan alto, los echo de menos. Pero el mirlo mola.
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