...Los hubo valientes, honrados, leales y dignos. También rufianes, aventureros, asesinos y locos...

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jueves, 7 de enero de 2010

Caballos en la nieve, con el frío, ¿son mucho más listos que nosotros?

Mi primera yegua se llamaba ARUCA "La Pobre", era una cruzada hispano-portuguesa con unas gotas de sangre árabe, de buena alzada, capa alazana con crines y cola negras, excelente doma clásica, ideal para salto y paseo. De sangre caliente pero dócil, sin un resabio, de buen corazón, acostumbrada a correr liebres con galgo y al gentío de las romerías. Ella me enseñó todo lo que sé de caballos.

Luego vino "Harinoso", un caballo alto y fuerte, un estiloso español con mucho carácter pero fácil de encontrar y llevarlo al fin del mundo, loco por el acoso y las faenas camperas, devorador de playas con un galope inagotable y un trepador infatigable de colinas. Un culturista vaquero, todo músculo y potencia en los cuartos traseros.

Y, por fín, llegó "Panadero". Con él practiqué todo lo aprendido y hoy es un caballo sabio con una doma clásica que sorprende a los entendidos. Valiente, criado entre toros bravos en la dehesa de la Sierra de Cádiz. Con filete o hierro en la boca, con espuela o sin ella, nunca ha rehusado ni se asustó de nada. De paso largo, más cómodo en los tres aires que el sofá de mi casa, asombroso en sus habilidades y más noble que un Grande de España. Un genio.

Pero cuando esta mañana he cogido la silla del guadarnés y me he acercado a su box, ha sacado la cara al aire y ha relinchado al ver la nieve, luego, se ha aculado contra la puerta y, desde el calorcito, ha girado la cabeza y me ha mirado. "Pero, ¿dónde vamos, chaval? ¿No ves que está nevando?" Es más listo que yo. Le he hecho la cama con paja seca y, dándole unas palmadas, me he largado a desayunar junto al fuego. Humillado.

Para Joaquín Vázquez, caballero de Chiclana de la Frontera, jinete de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, mi maestro. El amigo que me enseñó "a no montar como una cucaracha" y quién me demostró que la perfección sólo se alcanza con sensibilidad. Con mi cariñoso recuerdo, Joaquinito, mientras rasqueteo a "Panadero" que relincha de gusto, hoy, en la Sierra de Madrid.

13 comentarios:

Nazaríes dijo...

Me encantan los caballos, pero me da miedo montar!!! se te queda un dolor en la entrepierna impresionante!!!

Silencios dijo...

Dº Alfredo, hoy ha sido usted quien me ha llegado a lo más profundo de mi corazón.
Desde muy cerca de la sierra de Madrid, le doy las gracias ... espero coincidir en alguno de los largos que paseos que parece ser que damos.

Besos y caricias a su gran corazón, siempre con profundo cariño y respeto.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Que tendrá la cabellería... andante???
jajajja

Saludos y un abrazo enorme.

José Alfonso Romero P.Seguín dijo...

Es Ud. un hombre sencillo y agradecido, en otra vida un perfecto caballo. Quizá no. Noble sí, obediente… tal vez. Es Ud. un enigma amigo.
Reciba un fraternal abrazo.

García Francés dijo...

Porrrrrrrrr favoooooooor, Doña, ¡una dama no tiene entrepierna!

Tendré que darle unas clases de equitación para que no se lastime usted el papacheco, amiga mía.

Con mi afceto, amiga mía.

García Francés dijo...

Me alegra haberla conmovido, Dª Silencios, pero me gustaría saber, ¿porqué?

¿Es usted alguna de esas gentiles amazonas con las que suelo cruzarme por MI campo?

Pues, si es una de ellas, le voy a meter un paquete en la Guardia Civil porque me dejan las cancelas abiertas y se me pira el ganado.

Es broma, no se asuste, amiga mía, jajaja, ya le digo que los escritores somos gentes rudas y de tosco sentido del humor.

Con mi mayor afecto, poetisa del sentir.




Besos y caricias a su gran corazón, siempre con profundo cariño y respeto.

García Francés dijo...

D. Hiperión, la humilde caballería andante, sólo tiene olor a bestias y polvo, eso sí, mucho polvo del camino.

Un abrazo, con mi afecto, amigo.

García Francés dijo...

Me divierte que le sorprendan mis facetas de hombre de campo, D. José Alfonso.

Es lo que da la Sierra de Cádiz, amigo. Le abrazo fuerte, como siempre.

Bárbara Paraula dijo...

Que bellaa entrada D.Alfredo,
un placer conocer a sus caballos y su sabiduría.

Domar bestias pardas, que jodido.
Yo recuerdo un caballo.
Allá cuando mi tío tenía una surtida cuadra.
Y que casualidad, había un primo, esta vez carnal.

Yo con 9 y el con 12. El caballó dobió oler el aroma fatídico de nuestras futuras relaciones.

Recuerdo una conversación divertida, llena de vericuetos, y al primo echando a correr al caballo, hasta que de alguna manera yo me quedé colgando, con una pierna arriba de la bestia, sujeta por los rápidos reflejos del varón, y mi cabeza viendo de mucho más de cerca el suelo.

Bárbara Paraula dijo...

Hoy en día prefiero otras bestias pardas.

Estas Navidades, he decidido regalarme una TZR. Es una vieja moto de 75, de unos 125 kilos, pero va cabalgando más fina con unas pequeñas reparaciones. Sólo falta quemar el tubo de escape y pasarle la ITV.

Ha sido un atraco en toda regla. Mi no marido la tenía apartada en el viejo trastero de su madre desde que arreglamos la Virago.

Tan verde, tan roja, tan blanquita, tan macarra y a juego con mi casco rosa palo de Chupa Chups. Nunca había conducido ninguna moto de carretera pero me afianzaban un poco la confianza los 10 años de manejo de vehículos con marchas.

No sé si mi no marido ha contemplado mis prácticas con el mismo entusiasmo que yo, pero ha tragado.

Y hoy después de varias sesiones en las partidas rurales de Elche, de subir y bajar la cuesta de mi garaje y atragantárseme el embrague empinada cuesta arriba, de tirarmela dos veces encima frenando mal y romper un faro, HOY HE IDO AL GIMNASIO y he apracado en la puerta, que es en el fondo para lo que yo quería que esa bestia parda y yo nos entendiéramos.

García Francés dijo...

Dios mío, Dª Bárbara, las historias con sus primos siempre las vivió usted en el filo de la navaja.

Ya con nueve años despedía usted feromonas capaces de alterar la líbido del noble bruto, en este caso, me refiero a los dos animales, el caballo y su primito carnal. Porque, ¡mira que palote deberia estar el niño como para casi dejarla caer!

¡Que bestias! Los dos mencionados.
Usted no. Usted sólo era rea de empalmativa feminidad precoz.

Un enorme abrazo, Doña. Y gracias por sus halagos.

García Francés dijo...

Me temo lo peor, Dª Bárbara. Según voy leyendo su comentario sobre la moto me asusto más y más.

Pero, antes de continuar, querida, dígame, ¿cómo voy a encontrar benefactores que colaboren en los gastos de su lencería si usted derrocha públicamente en vehículos birrueda? Por cierto, ¿era aquella equipada con motor Yamaha?

¿Así que ha sido el no marido quién le ha largado esa antigualla prehistórica como regalo? ¿Y ni unas braguitas cucas...? Aunque pensando en esa máquina que va meter usted entre sus piernas, le pega más un vaquero pitillo que un sofisticado corsé.

Me alegra ver que ha conseguido su objetivo, pero le aviso, llegar al gym subida en "eso" tiene menos glamour que Belén Esteban cazando faisanes en Gales.

No es por desilusionarla, pero usted merece cabalgar algo más POTENTE y rutilante. Bronca para su no esposo.

La adoro, Doña.




Y hoy después de varias sesiones en las partidas rurales de Elche, de subir y bajar la cuesta de mi garaje y atragantárseme el embrague empinada cuesta arriba, de tirarmela dos veces encima frenando mal y romper un faro, HOY HE IDO AL GIMNASIO y he apracado en la puerta, que es en el fondo para lo que yo quería que esa bestia parda y yo nos entendiéramos.

Bárbara Paraula dijo...

Don Alfredo, con lo que me ha costado que me "deje" el viejo y querido bicho, como para andar exigiendo mayores. ¿En que tipo de bestia parda más potente está pensando?.

Por cierto, le contaré un secreto. Yo no soy nada glamourosa, un poco atrevida, un poco macarra y desaliñada, así que la Yamaha me va estupenda.

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