...Los hubo valientes, honrados, leales y dignos. También rufianes, aventureros, asesinos y locos...

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jueves, 22 de marzo de 2012

La Noche de los Gitanos, dijo García Francés




Buenas tardes, señoras y señores, gracias a todos por su presencia. Mi agradecimiento a Ramón Pernas, nuestro anfitrión, y Fernando García, mi editor, que ha publicado “La noche de los Gitanos” y reedita mis novelas anteriores en papel y en eBook para Internet.

Recuerden siempre que “el elogio del amigo, por serlo, siempre es excesivo”. Ellos son amigos y me elogian. Por favor, hasta haber leído el libro, pongan lo dicho en cuarentena. Y ahora, al lío, amigos, ¡vamos con “La noche de los gitanos”!
Pese a la gélida y lluviosa primavera que recibe esta novela, Estamos todos y ustedes son los importantes. Ustedes, los cabales, leales en su cariño. Familia, Amigos, Ex compañeros de trabajo, Lectores de mis novelas y Seguidores digitales, a quienes deseo que estén disfrutando de este encuentro. A ustedes, les aseguro que mi afecto es un territorio que tienen más que conquistado.

En la presentación de mi anterior novela hablé de la gran plaza del pueblo que es Internet. En esa plaza pueden encontrarse personas generosas y de brillante discurso con acentos y tendencias infinitos pero también se destila mucha necedad bajo seudónimo. En las REDES sociales la impunidad para insultar es igual a la inmunidad frente al insulto, así que elijan a los mejores y, a los demás, que les vayan dando por pelmazos.

El escritor, al menos éste, no inventa del vacío, al contrario, vive, observa, curiosea, busca expresiones con las que montar sus mecanotubos verbales y precisa imágenes que aceleren su imaginación. Por eso, antes de comenzar mi sexta novela, me apetece escuchar palabras en vivo, gozar conversando con hábiles narradores de historias.

Desgraciadamente ese arte, que requiere calma y talento, lo practicamos poco en España. Diríase que nos aborrecemos o envidiamos demasiado hasta para charlar cortésmente. Se nota el rencor hasta en el rictus sin sonrisa y en las rencorosas miradas que cruzamos por la calle entre desconocidos.
Hace tres años que no me reunía con ustedes. Desde entonces, me he jubilado, vivo feliz, pero, a mí alrededor ha pasado de todo. En España y fuera de nuestra patria. Conocen mis dos aficiones, la política y las palabras, discúlpenme si el desparrame siguiente les resulta excesivo.

Un amigo de Facebook me contó el origen de la palabra CARAJOTE. En las carabelas, llamaban carajo al palo mayor. Allí colgaban temporalmente a los revoltosos que bajaban luego mareadas y dando traspiés por la cubierta. A ese aturdimiento se le decía estar “carajote”.

Quiero olvidar a Zapatero y sus gobiernos “carajotes” que nos han buscado la ruina. No insistiré hoy en la desdicha que viven a diario casi seis millones de españoles sin trabajo. Ni en lo que nos queda por sufrir.

Me preocupan los de ahora, porque, reconociendo algunos aciertos en sus decisiones, desconfío de las intenciones de Rajoy y sus dubitativos traqueteos legislativos. Con el aniversario de la Pepa, y mientras nos hablan de patriotismo, veo que en mucha parte del territorio español legislan pasándose la Constitución por el arco de Trajano. Además, una duda, ¿Oyarzabal y Basagoiti continúan la negociación de Eguiguren y Pachi López?
No nos engañemos, los políticos han sido hipócritas desde la antigua Grecia, improbable que esta vez sea diferente. Estamos presos de los caciques autonómicos, de los nacionalismos anacrónicos, los sindicatos obsoletos y los partidos consentidores. Todos, la nueva oligarquía, causantes de la lenta agonía de España. Y ustedes dirán, y este tío, ¿qué coño querrá entonces? Verán. Sí después de arruinarme me someten a una economía de guerra, quiero justicia y poder criticar despiadadamente a los mentirosos, ladrones y mediocres a derecha e izquierda, ¿por qué no?

Pero, recordaba que han pasado tres años desde el anterior encuentro. “Soy escasamente un viejo”, como dijo Benedetti, o, “todavía eres joven”, como dicen mis amigos. Pero, ¿cuánto me queda de ese TODAVÍA? Lejos está mi época de reportero en Irlanda, el Magreb y el convulso Oriente Medio. Ya no cazo, no monto a caballo, casi no bebo y dejé el tabaco pero, como Hemingway, y salvando las distancias, busco un pueblito caribeño donde escribir, pasear por la playa y, desde un café, apartar los ojos del libro sólo para descansarlos en el vaivén de unas caderas seductoras. Después, reposar viendo los telediarios.

Analizando noticias como las de la Primavera Árabe, que tanto optimismo ha levantado entre algunos. Por mi parte, nunca he creído en ese invento falaz. En cambio, creo profundamente en la tenacidad de los islamistas que, sin pausa, persiguen fanáticamente sus objetivos y derriban dictadores para instalar teocracias.
Por otra parte, sé que España es profundamente antisemita y me avergüenzo de ello. POR LO QUE si desean ustedes sumarse al coro ciego de los que desprecian a Israel, recapaciten egoístamente porque son nuestro chaleco antibalas, nuestra armadura a prueba de yihaidistas. Un bastión contra estados gamberros dotados de armas atómicas.

Pero vuelvo a enredarme con la política y ustedes querrán saber de qué trata mi libro. Supongo que algunos ya lo intuyen. Personajes perdedores, vencidos por la vida, sumidos en la soledad. SERES que intentan amar y que, enseñando los dientes, resisten al infortunio de los callejones sin salida, personas que ansían sobrevivir, que prueban a soslayar la muerte en su carrera hacia la tragedia.
También encontrarán sexo, aunque menos abundante y más doliente que en mis otros libros, quizá porque, según voy dejando atrás la adolescencia estoy haciéndome más juicioso. Pero sobre todo en las páginas de esta novela están presentes las dos grandes tragedias del siglo XX, el Holocausto y el terrorismo. Ambos, hijos naturales del totalitarismo.

De los protagonistas de mi libro, Tano, el Gitano, es un paria social superviviente de Auschwitz. África es una espía del CNI víctima del terrorismo etarra y, el tercero, Paco Escorpión Dávila, un campeón colombiano de boxeo, afectado de Alzheimer. Los tres se verán arrastrados a una conjura terrorista destinada a provocar una fractura que desencadene un golpe de Estado para derribar la democracia en España y, después, embridar la monarquía bajo mando militar.

La noche de los gitanos en una novela CORTILARGA, me gusta el concepto, libros condensados, sin florituras. Además es un thriller negrísimo sobre un escenario golpista que algunos diplomáticos y analistas han considerado posible. La noche de los gitanos, nos recuerda que el terrorismo vasco continúa tan activo en España como el terrorismo islamista. Dormidos, pero vivos.

Esta novela, la leerán del tirón y les dejará con ganas de más o felices por haberla acabado. Porque, créanme, no podrán abandonarla, aunque, en algún momento, deban apartar los ojos del libro para aplacar su congoja o cavilar sobre el futuro. La noche de los Gitanos es cruenta como un puñetazo en la boca, corta la respiración como un disparo y no es recomendable para espíritus delicados.

Creíamos ser ricos y felices y, de pronto, nos hemos despertado hambrientos y aterrorizados. Y, por SUPUESTO, en un Estado corrupto hasta las trancas. Desde luego, el caso de los trenes reaparecidos, de los que D. Luis sabe más que nadie, tampoco contribuye a tranquilizarme.

Así que recordar, escuchar ahora la voz del pasado, puede salvarnos la vida. Creo que La Noche de los Gitanos sirve de recordatorio. “Aquellos que olvidan el pasado, están condenados a repetirlo”, estas palabras de Ruiz de Santayana, acabarían escritas sobre la entrada del bloque número CUATRO de Auschwitz . Es cierto, amigos. Intento ser crudamente lúcido, un adivinador del futuro ásperamente inflexible con todos, no para escribir desde el sectarismo partidista, no, pero sí para vigilar y alertar.

Ya termino. Ha sido muy grato compartir esta velada con ustedes. Muchas gracias por venir, algunos desde tan lejos y otros abandonando muchas obligaciones más importantes que estar aquí. Son ustedes muy generosos conmigo y hacen de estas presentaciones algo que no me perdería nunca.

Como siempre, agradezco a mi esposa su eterna preocupación porque escriba menos y camine más. Ustedes dirán y, ¿a nosotros qué puñetas nos importa? Tienen razón, no les importa. Pero, no olviden que tener una esposa feliz, es vivir placenteramente. Así que lo cuento porque a ella le gusta que lo haga y para que sepan que ES la mujer que más quiero en el mundo. Andaré, mi amor, andaré más, no te preocupes.

Y ahora sí, acabo. Hoy, disfrutamos de nuestro período más largo sin enfrentamientos civiles pero, desde el siglo XVIII, España ha vivido seis guerras y tres dictaduras. Es la tragedia de nuestra vieja nación. Morir para renacer, una y otra vez. Dice Rajoy hablando de impuestos, "En la vida, nada es para siempre". Y, aunque sé que nadie desea afrontar esta verdad, yo añado “ni la paz”. NI SIQUIERA LA PAZ es para siempre. Recuérdenlo cuando aparezca el discurso del odio. Buenas noches a todos, muchas gracias por su calor, amigos, y que el Divino Niño los proteja.

9 comentarios:

Mike dijo...

Felicitaciones por el estreno. En cuanto pueda, me hago con un ejemplar.

Un abrazo.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

¡Bravo! Don Alfredo. Buen discurso y bien construido, al mejor estilo Ciceroniano, con el que también estaría de acuerdo el exigente Marco Fabio Quintiliano, ese Hispano procedente de Calahorra y, como todos, aposentado en Roma, en la segunda mitad del siglo I dC., que, en sus Institutiones Oratoriae, se nos muestra más ortodoxo que el mismo Cicerón. Sí, señor, Don Alfredo, el discurso le ha salido redondo. No le falta nada, y, como nos aconsejaban los tratados de Retórica, el interés del discurso va subiendo a medida que avanza.

Y luego, para finalizar, ese resumen del libro que, al estar al final, es lo que más fijado queda en la mente del oyente, y, en mi caso y el de muchos, del lector. Y ¿cómo no?, también muy propios de su forma de ser, esos latigazos a los Políticos que no nos gobiernan, sino que nos exprimen y nos asfixian, los unos con bufonadas, y los otros a golpe de talón que se entrega a los amigos, con cargo, claro, a nuestros bolsillos..

Muy bien, Don Alfredo. Me hubiera gustado poderlo oír en directo, pero Vd. sabe que las distancias existen, y luego también existen los trámites burocráticos de las malditas autonomías, que, en algunos casos, demasiados, son como un cáncer que está destruyendo España.

Mi felicitación y un gran abrazo,

Antonio

Rubín de Cendoya dijo...

Muy bien dicho maestro.
Ahora a esperar su visita a Bilbao. Interesante la noticia de la reedición e eBook porque ya no queda sitio para más em los anaqueles y los bits pesan menos.
Un saludo y que haya bienas ventas.

en la oscuridad dijo...

Maravillosa presentación, sus palabras dedicadas a su querida esposa me han emocionado y por favor hágale caso D. Alfredo yo cada dia me recorro mi playa gaditana de pie a pa 8km. en total, ahhhhhhhh también me ha conmovido lo de "un amigo de Facebook me dijo el origen de la palabra Carajote", Gracias por todo no le digo quien soy porque pa qué, usted no es precisamente un carajote. Un abrazo amigo

Martha Colmenares dijo...

Pues me alegro, muchas felicidades. Abrazos

MUYBRUJA dijo...

Saludos Don de esta admiradora suya de los Jaenes que ya esta deseando leer su nueva obra que segramente sea buenisima

Liliana Hebe Rodríguez dijo...

Aplaudo, desde lejos, muy lejos, su presentacion...tan española, tan del puñetero libre albedrio y porque me da la gana...y porque me lo he ganado.Me siento retratada en sus formas, aunque sin su lustre,bruñido en su viajes profesionales a lugares de locura, pero mala...no hay locura buena...y en su excelso discurso.Permitame saludarlo y felicitarlo, sacandome el sombrero y haciendole una reverencia. Yo lo saludo, Dn Alfredo!!

Nazaríes dijo...

D.Alfredo.....¡¡¡¡MARARVILLOZO!!
Siempre le he deseado lo mejor..pero sabe que se lo multiplico...

Estoy deseando de leerlo...

Un abrazo muy grande..de los de corazón...

Liliana Hebe Rodríguez dijo...

Yo hice un comentario ayer, saludándolo...io ti saluto! pero se nota que al moderador no le gustó...y eso que me esforcé en agradarle, ajajaja

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