Juré callar hasta que finalizara el secuestro. Ayer, cuando el asesinato de dos oficiales de la Guardia Civil y su intérprete tiñó de rojo y negro la jornada, unos reían mientras otros lloraban. Y dejé el asunto. Por respeto a los asesinados y sus familias. Hoy toca hablar.


Me alegro de que los cooperantes estén libres pero me repugna
CÓMO han sido liberados. Es obsceno que
bondadosos sin fronteras pongan en peligro sus vidas para llevar una gota de leche al mar del hambre. Comprometiendo, además, la seguridad de los agentes del CNI que, están allí, no para socorrer a turistas desobedientes de la
SolidariDAKAR, sino para proteger a España. Señor Zapatero, el presidentes de Francia, le ha escupido su desprecio en plena cara,
"no todo se resuelve pagando", ha dicho. Especialmente, cuando lo prohíbe la ley, D. José Luis.

Al menos, podían habernos ahorrado ésta imágen. ¿Quieren ir a la guerra pese a las advertencias? Pues que los patrocinadores, en este caso la Generalidad de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona, pongan seguridad privada o mozos de escuadra o mercenarios armados. ¿Que les secuestran? El presidente de Acción Solidaria lo dejó ayer bien claro,
"sólo llevamos nuestra bandera", pues, sean consecuentes y llamen a Carod Rovira. El que rompe paga, esa debería ser la ley.

Teresa de Calcuta nunca necesitó pagar rescates ni liberar terroristas, ni banderas catalanas, ni safaris caravana, para hacer el bien donde hacía falta. Un recuerdo para la familia de
Miguel Ángel Blanco y para los españoles que lloraron aquel día.