Pedro Jota, deja o le dejan fuera del gran periodismo, le externalizan en el momento más determinante de la historia de España. Así son las cosas, viene el que manda y te dice que ya no eres Director. Sin gimoteo. No hará cola en el paro pero el gigante se irá con la vanidad machacada. La parte positiva es que pronto escribirá otro excelente libro de Historia. Lo que nunca supo hacer Janli Cebrián.
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jueves, 30 de enero de 2014
Ex director de El Mundo
Pedro Jota, deja o le dejan fuera del gran periodismo, le externalizan en el momento más determinante de la historia de España. Así son las cosas, viene el que manda y te dice que ya no eres Director. Sin gimoteo. No hará cola en el paro pero el gigante se irá con la vanidad machacada. La parte positiva es que pronto escribirá otro excelente libro de Historia. Lo que nunca supo hacer Janli Cebrián.
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miércoles, 23 de febrero de 2011
Las prima donnas Cebrián, Pedro Jota, y las ediciones del 23-F
Hay pelea de divas para saber cual de las prima donnas tuvo más huevos la noche del golpe. Juan Luis Cebrián le reprocha a Pedro Jota que le faltaron pelotas para sacar una edición especial la noche del 23-F.
Yo recordaba haber visto esta foto y el REVISTERO, D. Javier, me la ha localizado para ustedes. ¿Hubo cojones o salió demasiado tarde? Y, en todo caso, ¿qué necesidad tiene Cebríán de demostrar que Polanco hizo bien sacando a la calle su edición "El País con la Constitución? ¿O que a Pedro Jota le temblaron las canillas? Ustedes dirán. ¿Pataleos de prima donnas celosas...? ¿Intereses empresariales para epatar a los de Liberty...? O algo peor...
Yo recordaba haber visto esta foto y el REVISTERO, D. Javier, me la ha localizado para ustedes. ¿Hubo cojones o salió demasiado tarde? Y, en todo caso, ¿qué necesidad tiene Cebríán de demostrar que Polanco hizo bien sacando a la calle su edición "El País con la Constitución? ¿O que a Pedro Jota le temblaron las canillas? Ustedes dirán. ¿Pataleos de prima donnas celosas...? ¿Intereses empresariales para epatar a los de Liberty...? O algo peor...
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martes, 25 de mayo de 2010
Dios mío, soy demasiado viejo para tan tremenda melancolía
Unos días antes de presentar mi novela Balas de Carmín en Madrid recibí una llamada. Era mi gran amor de Paris. Leía mis libros, escribió a mi editor y consiguió mi teléfono.
En su voz aprecié ternura y una difuminada evocación que me emocionó. Preguntó si podía pasarse por la presentación para presumir de hija y darme un abrazo. Se lo rogué, resumimos nuestras vidas en unos minutos y nos despedimos. Hacía cuarenta años que no nos veíamos. Su abrazo, en Madrid, me supo a vida.
Otra mujer que fue importante para mí ha reaparecido treinta años después. Ha enviado un correo tildando mi blog de estulto y mis entradas de memeces. Y todo, sin decir ni buenos días. Por si era una confusión respondí preguntando: ¿Eres aquella persona amable que conocí?
Sí, lo era. Aquella que recordaba. Otro gran amor. Escribe para espetarme que no reconoce en mí aquel amable progre que ahora recuerda a Pedro Jota. Lástima, añade finalmente.
Lo siento, hubiera sido muy grato saber de ti y contarte de mí. ¡Qué ocasión perdida! Una pena, amiga. Te deseo lo mejor y gracias por tu crítica.
Soneto 29
William Shakespeare

Cuando, infeliz, postrado por el hombre y la suerte,
en mi triste destierro lloro a solas conmigo,
y agita al sordo cielo mi grito vano y fuerte,
y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo,
y sueño ser otro más rico en esperanza,
tener su mismo aspecto, gozar sus compañías,
y envidio el arte de éste, del otro la pujanza,
hastiado de aquello que me daba alegrías,
si en estos pensamientos mi desprecio me espanta,
pienso en ti felizmente, y entonces mi consuelo,
como una alondra a orillas del día se levanta
del mundo oscuro, y canta a las puertas del cielo.
Tal riqueza me ofreces, dulce amor recordado,
que desdeño cambiar con los reyes mi estado.
En su voz aprecié ternura y una difuminada evocación que me emocionó. Preguntó si podía pasarse por la presentación para presumir de hija y darme un abrazo. Se lo rogué, resumimos nuestras vidas en unos minutos y nos despedimos. Hacía cuarenta años que no nos veíamos. Su abrazo, en Madrid, me supo a vida.
Otra mujer que fue importante para mí ha reaparecido treinta años después. Ha enviado un correo tildando mi blog de estulto y mis entradas de memeces. Y todo, sin decir ni buenos días. Por si era una confusión respondí preguntando: ¿Eres aquella persona amable que conocí?
Sí, lo era. Aquella que recordaba. Otro gran amor. Escribe para espetarme que no reconoce en mí aquel amable progre que ahora recuerda a Pedro Jota. Lástima, añade finalmente.
Lo siento, hubiera sido muy grato saber de ti y contarte de mí. ¡Qué ocasión perdida! Una pena, amiga. Te deseo lo mejor y gracias por tu crítica. 
en mi triste destierro lloro a solas conmigo,
y agita al sordo cielo mi grito vano y fuerte,
y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo,
y sueño ser otro más rico en esperanza,
tener su mismo aspecto, gozar sus compañías,
y envidio el arte de éste, del otro la pujanza,
hastiado de aquello que me daba alegrías,
si en estos pensamientos mi desprecio me espanta,
pienso en ti felizmente, y entonces mi consuelo,
como una alondra a orillas del día se levanta
del mundo oscuro, y canta a las puertas del cielo.
Tal riqueza me ofreces, dulce amor recordado,
que desdeño cambiar con los reyes mi estado.
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