Desde septiembre retumban nuestros montes con el ruido de la berrea. Los ciervos en celo berrean y chocan sus cornamentas para estremecer a las hembras y retirar a los competidores. Los políticos también tienen su celo cada cuatro años. Es la Berrea Electoral. En ese período mienten, prometen y cornean para seducir a los votantes. Hasta el siguiente celo. BASURA.
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lunes, 3 de octubre de 2011
LA BERREA ELECTORAL
Desde septiembre retumban nuestros montes con el ruido de la berrea. Los ciervos en celo berrean y chocan sus cornamentas para estremecer a las hembras y retirar a los competidores. Los políticos también tienen su celo cada cuatro años. Es la Berrea Electoral. En ese período mienten, prometen y cornean para seducir a los votantes. Hasta el siguiente celo. BASURA.
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jueves, 30 de septiembre de 2010
La berrea se extiende de los ciervos a los ciudadanos encabronados
Como dice la canción… perrea, perrea, en esta época del año el instinto del ciervo o venado español le empuja, con misteriosos atavismo, para montar a las hembras. La bajada de las temperaturas nocturnas provoca que algún tipo de resorte se accione en sus arboladas cabezas. Con el lomo mojado por las primeras lluvia se convierten en los Nacho Vidales de nuestros montes y braman con fuerza para atraer cuantas más hembras sea posible y cubrirlas a todas.
Dejan sus encames en lo más tupido de la sierra, bajan a las dehesas, dan la cara y, con la vista nublada por el ansia, se vuelven mas confiados, permitiendo nuestro acercamiento para observar con los prismáticos sus peleas por las hembras. Son luchas de poder, de fuerza, en las que chocan con las cuernas, entrelazándolas y empujando con el cuerpo, tratando de doblegar al oponente.
Esta berrea tiene sus momentos álgidos al atardecer, durante la noche y al amanecer. Durante el día los machos, resacosos, permanecen tumbados, intentando recuperar fuerzas. En las dos o tres semanas que dura la berrea pueden perder hasta el 30% de la masa corporal, debido al desgaste de las riñas y a que prácticamente dejan de comer y beber. Su única preocupación es juntar el máximo número de ciervas a las cuales transmitirle sus genes y evitar que otros machos aprovechando un descuido les roben algún polvo furtivo.
Es momento de salir a nuestros montes y parques nacionales, prismáticos y cámara de fotos en mano, a sentir la berrea, a verla, a escucharla. Es una opción de turismo rural barata y enriquecedora, apta para toda la familia. En Madrid tenemos El Pardo, muy próximo a la city, un poco artificial pero nos puede servir para acercarnos a la reproducción isntintiva que se ha desatado en la naturaleza.
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CAZA por D. Vicente Francés
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