Hace muchos años era bellísima y me engorilaba un pocotón por ser mayor que yo. Un día regresó de Kabul y me invitó. Nunca había fumado hierba y con aquel porro potentísimo tuve un subidón como el del transbordador espacial. Ayer me llamó. Sigue siendo hippie, divertida y apesta a tabaco y a canuto. Es la reina de Afganistán y princesa de Amsterdam desde hace casi 50 años. Y aún trafica online.
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sábado, 22 de junio de 2013
Un Dulce Recuerdo a Hierba Afgana
Hace muchos años era bellísima y me engorilaba un pocotón por ser mayor que yo. Un día regresó de Kabul y me invitó. Nunca había fumado hierba y con aquel porro potentísimo tuve un subidón como el del transbordador espacial. Ayer me llamó. Sigue siendo hippie, divertida y apesta a tabaco y a canuto. Es la reina de Afganistán y princesa de Amsterdam desde hace casi 50 años. Y aún trafica online.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Marihuana, olvide Ámsterdam, en Paracuellos del Jarama es legal
Paracuellos del Jarama es un pueblo célebre. Por los inolvidables asesinatos en masa de la Guerra Civil, por ser residencia de Belén Esteban, la Princesa del Pueblo y, hoy, por pionero en el consumo legal de marihuana.

Legal, por el morro, sin esconderse de las multas. Eso sí, en la intimidad, en privado, en el Private Cannabis Club, un bar restaurante que, además, de servir tapas y vinos permite el consumo de maría. Dicen que es el primer coffee-shop español. Si es usted mayor de edad, paga la cuota mensual y le apetece emporrarse, porque se lo receta el médico o porque le da gustito, éste es su Jardín del Edén. Legal. Porque no vende, dispensa. Por favor, móderense.
Una anécdota. La única vez que me fumé un porro fue a medias con una linda hippie a la que intentaba seducir. Me puse tan malo, tan paranoico, que llamé a mi padre médico. Me vino a buscar, me inyectó coramina para superar el morón y nunca más he tenido veleidades de fumeta. Tampoco he vuelto a tontear con hippies. Soy un panoli. ¿Y ustedes?

Legal, por el morro, sin esconderse de las multas. Eso sí, en la intimidad, en privado, en el Private Cannabis Club, un bar restaurante que, además, de servir tapas y vinos permite el consumo de maría. Dicen que es el primer coffee-shop español. Si es usted mayor de edad, paga la cuota mensual y le apetece emporrarse, porque se lo receta el médico o porque le da gustito, éste es su Jardín del Edén. Legal. Porque no vende, dispensa. Por favor, móderense.
Una anécdota. La única vez que me fumé un porro fue a medias con una linda hippie a la que intentaba seducir. Me puse tan malo, tan paranoico, que llamé a mi padre médico. Me vino a buscar, me inyectó coramina para superar el morón y nunca más he tenido veleidades de fumeta. Tampoco he vuelto a tontear con hippies. Soy un panoli. ¿Y ustedes?
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marihuana,
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