En este blog no esperen brindis con champagne, alegría desatada ni aleluyas. Nunca me alegro por la muerte de nadie y no voy a saltarme hoy la norma pese a que Carrillo representó ideas y acciones que aborrezco. Ha muerto en la cama, longevo y fumador, cosa que no lograron sus víctimas. Mi pésame a su familia. Prepárense para el aquelarre.
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martes, 18 de septiembre de 2012
Santiago Carrillo, el de Paracuellos
En este blog no esperen brindis con champagne, alegría desatada ni aleluyas. Nunca me alegro por la muerte de nadie y no voy a saltarme hoy la norma pese a que Carrillo representó ideas y acciones que aborrezco. Ha muerto en la cama, longevo y fumador, cosa que no lograron sus víctimas. Mi pésame a su familia. Prepárense para el aquelarre.
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viernes, 3 de diciembre de 2010
Marihuana, olvide Ámsterdam, en Paracuellos del Jarama es legal
Paracuellos del Jarama es un pueblo célebre. Por los inolvidables asesinatos en masa de la Guerra Civil, por ser residencia de Belén Esteban, la Princesa del Pueblo y, hoy, por pionero en el consumo legal de marihuana.

Legal, por el morro, sin esconderse de las multas. Eso sí, en la intimidad, en privado, en el Private Cannabis Club, un bar restaurante que, además, de servir tapas y vinos permite el consumo de maría. Dicen que es el primer coffee-shop español. Si es usted mayor de edad, paga la cuota mensual y le apetece emporrarse, porque se lo receta el médico o porque le da gustito, éste es su Jardín del Edén. Legal. Porque no vende, dispensa. Por favor, móderense.
Una anécdota. La única vez que me fumé un porro fue a medias con una linda hippie a la que intentaba seducir. Me puse tan malo, tan paranoico, que llamé a mi padre médico. Me vino a buscar, me inyectó coramina para superar el morón y nunca más he tenido veleidades de fumeta. Tampoco he vuelto a tontear con hippies. Soy un panoli. ¿Y ustedes?

Legal, por el morro, sin esconderse de las multas. Eso sí, en la intimidad, en privado, en el Private Cannabis Club, un bar restaurante que, además, de servir tapas y vinos permite el consumo de maría. Dicen que es el primer coffee-shop español. Si es usted mayor de edad, paga la cuota mensual y le apetece emporrarse, porque se lo receta el médico o porque le da gustito, éste es su Jardín del Edén. Legal. Porque no vende, dispensa. Por favor, móderense.
Una anécdota. La única vez que me fumé un porro fue a medias con una linda hippie a la que intentaba seducir. Me puse tan malo, tan paranoico, que llamé a mi padre médico. Me vino a buscar, me inyectó coramina para superar el morón y nunca más he tenido veleidades de fumeta. Tampoco he vuelto a tontear con hippies. Soy un panoli. ¿Y ustedes?
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