Ayer una visitante silente dijo sin ninguna pena: “Usted escribía de política, ahora veo mucho corazón”. Les comenté aquí que necesitaba purgarme de política. Créanme, en mis post de “vísceras” y de “política”, siempre escribo de los mismos eternos temas: Dios, el sexo y la muerte. Con más ligereza, eso sí. Pero, tal para cual.
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lunes, 11 de julio de 2011
Belén Esteban y Rubalcaba, la farsa de la trivialidad
Ayer una visitante silente dijo sin ninguna pena: “Usted escribía de política, ahora veo mucho corazón”. Les comenté aquí que necesitaba purgarme de política. Créanme, en mis post de “vísceras” y de “política”, siempre escribo de los mismos eternos temas: Dios, el sexo y la muerte. Con más ligereza, eso sí. Pero, tal para cual.
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miércoles, 14 de julio de 2010
Rajoy y Zapatero, dos ineptos y un destino: destruir España (1ª)
Parecía imposible pero se han superado. Ni economía, ni política. A estas alturas del Debate sobre el Estado de la Nación, está clarísimo. Zapatero y Rajoy no aportan nada. La ausencia de coraje para decretar una economía de guerra, la pretensión de tomar atajos anticonstitucionales para aliarse con quién y como sea y la carencia de huevos para cantar las verdades al lucero del alba son la tónica de nuestros dos líderes. Como gritaba Catón en el Senado romano, antes de la tercera guerra púnica, España delenda est.


Caminamos hacia al desastre entre majaderías. Estos dos pelanas asustan más a Europa que un puño de hierro en manos de un skin. Los que sacaron las banderas españolas y catalanas ya las pueden ir quemando. Servirán como prueba contra ellos. España llega a la bifurcación del camino y, ante la ausencia de soluciones políticas, ante la vacuidad, puede que elija la confrontación. No sería la primera vez. Que Dios nos proteja.


Caminamos hacia al desastre entre majaderías. Estos dos pelanas asustan más a Europa que un puño de hierro en manos de un skin. Los que sacaron las banderas españolas y catalanas ya las pueden ir quemando. Servirán como prueba contra ellos. España llega a la bifurcación del camino y, ante la ausencia de soluciones políticas, ante la vacuidad, puede que elija la confrontación. No sería la primera vez. Que Dios nos proteja.
martes, 15 de junio de 2010
Partidos y sindicatos, Dios y Voltaire, y nuestra bancarrota
Ayer, cobré mi primera paga de jubilado. Comencé a trabajar con una edad que hoy sería delito. Luego, muchos años de duro afán y algunas satisfacciones, un periódico potente, un Premio Nacional de Periodismo y unos pocos pero buenos amigos.

Con la llegada de mi primera paga y la petición de mi tarjeta sanitaria de jubileta he descendido a la sima de la melancolía. Viendo la situación de España, lo digan como lo digan, o lo callen, o mientan para no aterrorizar a los viejitos, estamos jodidos.
Y mientras parados, funcionarios y pensionistas sacan fuerzas de flaqueza para enfrentarse a lo peor, los honorabilísimos papás de la Patria, los sindicalistas avariciosos, el gobierno en coma y la oposición apostada al aguardo siguen enfrascados en ese lamentable y tú más, plagado de insultos, reproches, falta de ideas, basado en el quitate tú que me pongo yo.
Entre tanto Europa decide si ayudarnos o darnos por el culo, la gente deja las ciudades y emigra a zonas más baratas intentando rentabilizar su congelada pensión, se busca la vida entre humeantes pucheros de curas y monjas caritativos y, aguantando el pánico, lucha a mordiscos ayudando a sobrevivir a hijos y nietos. ¡Qué mala suerte hemos tenido!
Dª Mercedes
Dª Mercedes, escritora amiga, hablando de Dios y la fe, me reconocía el otro día que estoy jodido, que me mata el no creer. Es cierto que envidio a quienes, en medio de este huracán, se detienen a mirar al cielo y, con la confianza del amigo, hacen un gesto de resignación, y rezan, "Por favor, colega, déjame respirar un tiempito".
Yo no soy tan confianzudo. Me da vergüenza pedir ayuda arriba cuando no acabo de creérmelo del todo. Voltaire, con sus versos, viene en mi socorro.
Le monde m'embarrasse
Et je ne puis songer
Que cette horloge marche
Et n'ait pas d'horloger
¿Seré Deísta? En mi novela "El Secreto del Emperador", escribí, durante el sacco Dios no era en Roma. Hoy tampoco mira a España. Estamos pero que muy jodidos.

Con la llegada de mi primera paga y la petición de mi tarjeta sanitaria de jubileta he descendido a la sima de la melancolía. Viendo la situación de España, lo digan como lo digan, o lo callen, o mientan para no aterrorizar a los viejitos, estamos jodidos.
Y mientras parados, funcionarios y pensionistas sacan fuerzas de flaqueza para enfrentarse a lo peor, los honorabilísimos papás de la Patria, los sindicalistas avariciosos, el gobierno en coma y la oposición apostada al aguardo siguen enfrascados en ese lamentable y tú más, plagado de insultos, reproches, falta de ideas, basado en el quitate tú que me pongo yo.
Entre tanto Europa decide si ayudarnos o darnos por el culo, la gente deja las ciudades y emigra a zonas más baratas intentando rentabilizar su congelada pensión, se busca la vida entre humeantes pucheros de curas y monjas caritativos y, aguantando el pánico, lucha a mordiscos ayudando a sobrevivir a hijos y nietos. ¡Qué mala suerte hemos tenido!Dª Mercedes
Dª Mercedes, escritora amiga, hablando de Dios y la fe, me reconocía el otro día que estoy jodido, que me mata el no creer. Es cierto que envidio a quienes, en medio de este huracán, se detienen a mirar al cielo y, con la confianza del amigo, hacen un gesto de resignación, y rezan, "Por favor, colega, déjame respirar un tiempito".
Yo no soy tan confianzudo. Me da vergüenza pedir ayuda arriba cuando no acabo de creérmelo del todo. Voltaire, con sus versos, viene en mi socorro.Et je ne puis songer
Que cette horloge marche
Et n'ait pas d'horloger
¿Seré Deísta? En mi novela "El Secreto del Emperador", escribí, durante el sacco Dios no era en Roma. Hoy tampoco mira a España. Estamos pero que muy jodidos.
martes, 25 de mayo de 2010
Dios mío, soy demasiado viejo para tan tremenda melancolía
Unos días antes de presentar mi novela Balas de Carmín en Madrid recibí una llamada. Era mi gran amor de Paris. Leía mis libros, escribió a mi editor y consiguió mi teléfono.
En su voz aprecié ternura y una difuminada evocación que me emocionó. Preguntó si podía pasarse por la presentación para presumir de hija y darme un abrazo. Se lo rogué, resumimos nuestras vidas en unos minutos y nos despedimos. Hacía cuarenta años que no nos veíamos. Su abrazo, en Madrid, me supo a vida.
Otra mujer que fue importante para mí ha reaparecido treinta años después. Ha enviado un correo tildando mi blog de estulto y mis entradas de memeces. Y todo, sin decir ni buenos días. Por si era una confusión respondí preguntando: ¿Eres aquella persona amable que conocí?
Sí, lo era. Aquella que recordaba. Otro gran amor. Escribe para espetarme que no reconoce en mí aquel amable progre que ahora recuerda a Pedro Jota. Lástima, añade finalmente.
Lo siento, hubiera sido muy grato saber de ti y contarte de mí. ¡Qué ocasión perdida! Una pena, amiga. Te deseo lo mejor y gracias por tu crítica.
Soneto 29
William Shakespeare

Cuando, infeliz, postrado por el hombre y la suerte,
en mi triste destierro lloro a solas conmigo,
y agita al sordo cielo mi grito vano y fuerte,
y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo,
y sueño ser otro más rico en esperanza,
tener su mismo aspecto, gozar sus compañías,
y envidio el arte de éste, del otro la pujanza,
hastiado de aquello que me daba alegrías,
si en estos pensamientos mi desprecio me espanta,
pienso en ti felizmente, y entonces mi consuelo,
como una alondra a orillas del día se levanta
del mundo oscuro, y canta a las puertas del cielo.
Tal riqueza me ofreces, dulce amor recordado,
que desdeño cambiar con los reyes mi estado.
En su voz aprecié ternura y una difuminada evocación que me emocionó. Preguntó si podía pasarse por la presentación para presumir de hija y darme un abrazo. Se lo rogué, resumimos nuestras vidas en unos minutos y nos despedimos. Hacía cuarenta años que no nos veíamos. Su abrazo, en Madrid, me supo a vida.
Otra mujer que fue importante para mí ha reaparecido treinta años después. Ha enviado un correo tildando mi blog de estulto y mis entradas de memeces. Y todo, sin decir ni buenos días. Por si era una confusión respondí preguntando: ¿Eres aquella persona amable que conocí?
Sí, lo era. Aquella que recordaba. Otro gran amor. Escribe para espetarme que no reconoce en mí aquel amable progre que ahora recuerda a Pedro Jota. Lástima, añade finalmente.
Lo siento, hubiera sido muy grato saber de ti y contarte de mí. ¡Qué ocasión perdida! Una pena, amiga. Te deseo lo mejor y gracias por tu crítica. 
en mi triste destierro lloro a solas conmigo,
y agita al sordo cielo mi grito vano y fuerte,
y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo,
y sueño ser otro más rico en esperanza,
tener su mismo aspecto, gozar sus compañías,
y envidio el arte de éste, del otro la pujanza,
hastiado de aquello que me daba alegrías,
si en estos pensamientos mi desprecio me espanta,
pienso en ti felizmente, y entonces mi consuelo,
como una alondra a orillas del día se levanta
del mundo oscuro, y canta a las puertas del cielo.
Tal riqueza me ofreces, dulce amor recordado,
que desdeño cambiar con los reyes mi estado.
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