El otoño ha llegado y es la estación ideal para la cocina. El mercado se engalana con productos deliciosos: setas, caza, pescados en su mejor época. También es el mejor momento para hacer las tradicionales recetas de nuestras abuelas, mermeladas caseras, conservas de tomate, de pescado para el invierno.
En esta estación prepararemos muchas recetas pero dejemos que el otoño entre de lleno. Hoy me quiero quedar con un producto que no debe de faltar en nuestra alimentación, el queso. Ya sabemos que aporta el calcio y las proteinas de la leche.
Evaporados los aromas de carnes y verduras, flojos los cinturones y silbando la cafetera, llega la hora del postre. Y, aquí entra el queso. Duro o blando. Queso duro de los páramos de Masa, queso seco y picante como la tierra, queso que empapa las últimas copas de vino. O bien queso blanco, níveo, tembloroso, envuelto en gasas rezumantes, como las carnes de una pálida y pudorosa hembra antigua. El comensal si es discreto ha de despedir con queso una buena comida.
Aconsejo queso con membrillo, o mejor uvas con queso que saben a beso, también requesón con miel, o queso fresco de Burgos. Hay un postre muy típico en Galicia y es la tarta de requesón o Quesada. Mi abuelita, que para nada era gallega, la hacía muy buena y yo les traigo su receta. Tan fácil como mezclar en la batidora:- 5 huevos.
- 500 grs de requesón.
- 1 sobre de levadura.
- 200 grs de azúcar.
- 4 medidas yogur de harina.
- 3 medidas yogur de leche y dos yogures naturales
- 1 cucharadita de canela en polvo.
Si hasta ahora su pareja no les ha saltado encima y han echado un apasionado polvazo en la mesa enharinada de la cocina, como en El Cartero Siempre Llama Dos Veces, dénle un buen meneíto a los ingredientes y la masa resultante directa al horno precantelado, en un molde engrasado con mantequilla y durante unos 45 minutos de cocción, a 190 grados. Desmoldar y enfriar. Adornamos con mermelada del sabor que más nos guste o con sirope de chocolate. ¿Que todavía no ha pillado?
No se desespere. Tarde de otoño, café calentito, pacharán, lluvia empapando la tierra, colores rojizos, dorados... y una sobremesa endulzada con una sabrosa QUESADA. Inténtelo en la siesta. Nadie con buen corazón se negará a gratificar a la cocinera con un buen revolcón entre las sábanas. O al cocinero, depende. ¡¡¡Que lo disfruten!!!

