...Los hubo valientes, honrados, leales y dignos. También rufianes, aventureros, asesinos y locos...

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lunes, 30 de junio de 2008

¿Segunda vuelta de la NEGOCIACIÓN?

En plena resaca de la Copa, escucho medio dormido que Zapatero ha afirmado en una entrevista: “No habrá (segunda) negociación con ETA”. Horror.


El indice de fiabilidad sobre la sinceridad del Presidente no es excelente, sobre todo tras mentir con la negociación con ETA, la crisis económica y todo lo que les evito por no ser reiterativo. ¿Porque creernos entonces este nuevo aviso a navegantes lanzado entre los clamores futbolísticos para que pase más desapercibido?

Así que por cambiar un poco el tercio del fútbol, por favor, respóndanme a la vieja pregunta. Alguno de ustedes, ¿le compraría un coche de segunda mano a Zapatero? O, ¿algo?

Pues eso, dejémonos de coñas y leña al mono.

domingo, 29 de junio de 2008

Y, mañana, ¿qué hacemos...?

Amigos, no sé si por el calor, o por el pesimismo que me invade, estoy bloqueado, peor, con las neuronas achicharradas, incapaz de hilvanar dos pensamientos seguidos.

Por otra parte, por salva sea la parte, lo de Jaime Mendía, portavoz de la Coordinadora vasca para el Día del Orgullo Gay, produce bastantes ganitas de vomitar y de denunciarle en el Juzgado de Guardia; yo no tengo hijos, ni ganas de que me acusen de judicializar la sociedad (acordaos de Joan Báez y Dylan), ni de ser tratado de homófobo, por eso, y por la pereza, voy a pasar de denunciarlo. Para eso está la fiscalía. Pero, alguien, quizás sus vecinos de escalera que sí tengan hijos menores, deberían ponerle a este mal hombre una demanda por apología del abuso de menores. Y que decidan los jueces. De momento, este hombre ha causado un gran daño a la lucha de los colectivos GLTB de España.

Lo malo es si el señor Mendía decide que la tercera edad también somos sujetos susceptibles de sodomización. Entonces habrá llegado el momento de preguntarse con el viejo Vladimir Ilich Lenin, ¿QUÉ HACER?

Mientras tanto, hoy sólo me apetecería irme con el remero Don Ferchu a visitar a nuestros marineros del Juan Sebastián Elcano y emborracharme con ellos y el ron caribeño que estoy seguro traen escondido en sus petates.

Porque, mañana, gane o pierda España, se acabará la tregua y aquel que saque de nuevo la bandera de España al balcón, al coche o a la calle, será tratado de fascista. Porque, los de la selección “Roja” y la bandera republicana, deben de estar hasta los mismísimos y otra vez, intentar ser patriota sin fútbol, será una empresa donde dejarse los huevos.

Y, para hoy, que gane el mejor. Que gane España.

sábado, 28 de junio de 2008

Cuarto Encuentro Fotográfico EMULSIÓNSUR


El 4 de Julio en el Hospitalillo de San José, Getafe, se reunirán fotógrafos de distintos estilos y procedencias, técnicos y amantes de la fotografía para presentar libros, escuchar ponencias y asistir a muchas proyecciones. Toda una noche juntos con el único fin de disfrutar de la fotografía.
Mi amigo Arturo, de la VaritaGráfica, me lo ha comunicado y desde aquí, les envío mi más cariñoso abrazo a mis viejos amigos y compañeros Antoñito Navarro y Chema Conesa y, para los que no conozco, desearles un feliz Encuentro y que se enriquezcan compartiendo la belleza de distintas experiencias y trayectorias fotográficas. ¡Que disfrutéis viendo fotos.

Un saludo y felicidades por la iniciativa al grupo AFJ DIAFRAGMA.

viernes, 27 de junio de 2008

Presentación Balas de Carmín en Madrid

Interviene Chelo García-Cortés de Hola y ¿Donde estás Corazón? con unas palabras llenas de afecto y de respeto por la sensibilidad del libro en el tema de la violencia de género y el amor entre mujeres. Dio una lectura de periodista de raza. Gracias, Chelo.

Ahora es el turno de Javier Valenzuela, director adjunto de El País, viejo amigo de correrías reporteriles y uno de mis primeros lectores. Se recreó en el personaje de la protagonista, sus asesinatos y en el sexo que desborda cada página. Como siempre estuvo divertido y acertado.

Myriam Sánchez, actriz y ganadora superviviente de la Isla de los Famosos. Fue las más admirada de la noche. Nadie acababa de creerse aquellas interminables piernas. Myriam fue humilde, simpática e inteligente. Destrozó el mito de las rubias estúpidas. Te agradezco que vinieras estando malita, pochola.

Para los que me habéis pedido que repita el texto, para los que no estuvísteis por distintos motivos (¡fútbol, putos traidores!), adjunto abajo la intervención completa. Por si hay lo que tiene que haber para leerla.


Chelo, un servidor, Myriam, Javier y Pepe Arranz, campeón de los Gallos en el año 64.

Mil gracias a todos por acudir, no puedo citaros uno por uno por miedo a olvidar a alguien, pero sé que, sobre todo los aficionados al fútbol, hicisteis un esfuerzo sobrehumano. A todos los que vinisteis os llevo en el corazón.


Las fotografías del acto son de Arturo Laso, de la Varita Gráfica.


Texto integro de la intervención de AGF .

(sólo para superfans)


Queridos amigos, buenas tardes a todos. Me encuentro aquí, con el contento que imaginan, para presentar ante ustedes mi última novela Balas de Carmín.


Agradezco su invitación a Ramón Pernas, director del Ámbito Cultural de El Corte Inglés que nos acoge. A mis invitados Chelo García Cortés, de la revista Hola y ANT3 TV y a Javier Valenzuela, de El País, sabios periodistas que generosamente me respaldan con su afecto, y a todos ustedes, muchos, fieles seguidores de mis novelas a los que deseo disfruten de este nuevo encuentro.


Para aquellos de entre ustedes que no me conozcan, permitan una introducción y un ruego: háganlo hoy, acérquense a mí a través de esta novela. Luego les digo porqué. Ahora me presento.


A veces pienso que escribiendo, en lugar de crear, tan solo recuerdo y no hago sino terminar las tareas que dejé inconclusas en el colegio; aquellas largas redacciones del profesor de Lengua y Literatura quién, además de enseñarnos a leer y escribir con dictados complicadísimos, se enfurecía cuando alguno de mis compañeros pedía respetuosamente permiso para ir al water.

¿Water?, decía, ¿qué coño es eso? Supongo que la palabra que usted busca en su corto vocabulario es excusado, servicio, lavabo, letrina o la castellanísima retrete. Creo que fue aquel viejo profesor, el causante de mi apego a la lengua española y, más tarde, de mi afición por la lectura.

Siendo un muchacho, bajo los techos abuhardillados del Paris del 68, disfruté de la amistad del escritor Alfredo Bryce Echenique. En Paris, por primera vez, oí hablar de libros desde un punto de vista alejado del lector. De manera distinta. Desde la perspectiva del autor y uniendo las dos palabras. Autores y libros. Oí hablar de escritores.

Aquel año éramos muy pobres y la casa de Alfredo Bryce Echenique, mi papá tutor, el lugar donde compartir una baguette y unas ruedas de salchichón cuando el hambre apretaba. Aunque en aquel apartamento del Barrio Latino, con bocadillo o sin él, sobre todo, se charlaba; charla, mucha charla. De cualquier tema. Política, historia, arte, trabajo, pero, principalmente, hablábamos de amor y literatura. De lo que escribían unos, de lo que leíamos otros y de quienes nos maravillaban con sus novelas.

También, imposible evitarlo con Alfredo, hablábamos de las muchachas que nos enamoraban, de nuestros románticos y apasionados amores parisinos que tanto hicieron sufrir a Bryce Echenique y que ustedes recordarán por sus novelas.

Tanto hablar de libros, quedaron grabados en mi mente los nombres míticos de algunos personajes del mundo de la literatura en la España de entonces. La mamá grande, la agente literaria Carmen Balcells; el editor bohemio, Carlos Barral y los escritores mágicos, Vargas Llosa y García Marquez, entonces no tan famosos y que alguna vez encontré junto a mi amigo.

Hoy lamento lo que no aprendí de aquellos genios, si hubiera sentido entonces la curiosidad y el deseo de escribir.

Cierto que yo en aquel tiempo, sobrado de soberbia juvenil, no les prestaba demasiada atención porque, durante aquellos días del mes de Mayo del 68 en los que todo pareció posible, yo sólo deseaba fotografiar los incidentes entre estudiantes y policías que ocurrían en las calles. Y que para mí, tenían sabor de Libertad.

Aunque, si se dan cuenta, en aquellos días yo comenzaba a escribir con mis fotografías, si bien, lo hacía con luz en lugar de tinta.

Hoy sé que necesitaba escribir y que si no lo hiciera, sería menos feliz seguramente. Adolfo Bioy Casares dijo que su amor a la vida se lo debía a su amor a los libros. Yo creo que escribir y leer me han salvado la vida en estos últimos años, cuando mi mejor opción me parecía tirarme por una de las ventanas que mi mujer cerraba cuidadosamente.

Mis lectores saben que fue mi esposa, una mañana que la distraía del estudio, la que decidió tras una brillante intuición que dedicase mi ocio a la literatura.

Cierto, fue mi inspiradora, porque hasta entonces, incluso rodeado de escritores geniales, jamás sentí esa llamada de la vocación literaria, esa herida de las letras entintadas en el alma; siempre viví, algo asilvestrado, entre mi profesión de reportero y otras aficiones tan poco intelectuales como la caza, los toros y los caballos.
Hoy escribo mucho y, deslumbrado por los cronistas que acompañaron a los descubridores de América, mis tres primeros libros tuvieron que ver con el descubrimiento de la Tierra Firme de las Indias Occidentales.
A través de ellos comenzó mi romance literario con Hispanoamérica.

Tras narrar las aventuras de mis hidalgos decidí abandonar el siglo XVI y escribir algo más actual, más de nuestra época.
Y de nuevo, el subconsciente me traicionó y elegí, para Balas de Carmín, escenarios americanos. Colombia.

Pero antes de continuar, consiéntanme un rodeo; debo comunicarles que para colmo de alegría, , además de novela, estreno doble nacionalidad. Estoy enormemente reconocido al Gobierno de Colombia que, generosamente, me ha concedido la nacionalidad por adopción.

Perdonen la emoción, pero, hasta el nombre es bonito y se me llena la boca con estas sonoras palabras. Colombiano por adopción. Quiere decir que los colombianos, me han adoptado. Han percibido mi desabrigo y, cuando hice de Colombia mi patria de elección, me ampararon.

Recibí el regalo de mi colombianidad, gracias al tesón de dos mujeres: una, la que más quiero y sin la que me faltaría el aire para vivir, mi mujer, que supo trasmitirme su pasión por Colombia y por su extraordinaria gente.

La otra persona que influyó en mi decisión, fue Lorena Aguirre, Manos de Seda, una caleña que cuida la manicura de la jet set madrileña y cuya vida es toda una novela.

Un día, conversando sobre mi libro, Lorena me miró y dijo algo que me impactó profundamente. Alfredo, véngase para Colombia que allí vamos a quererle todos.

¿Cómo negarse a ésta experiencia casi mística? ¿Quién rechazaría tanto cariño? Hubiera sido un derroche afectivo, y en estos tiempos de carestía en que la amistad, por su rareza, se cotiza a muy alto precio, no está uno para despilfarros.

Hace muchos años, Alfredo Bryce Echenique, me explicó que los autores escribimos para que nos quieran y yo, sean generosos conmigo, no soy una excepción y necesito su cariño.
Pero, adentrémonos brevemente en las causas de ese desvalimiento mío en España que enseguida comprenderán.


En la última visita a Colombia para presentar allí Balas de Carmín, me recordaron que los españoles, como líderes mundiales en el consumo de cocaína, también somos responsables de la producción en los países cultivadores.


Ser la entrada en Europa de las grandes rutas de la droga y la falta de percepción del peligro que supone el uso de la cocaína, han creado esta dramática situación en España. Escenario que ni familias ni políticos enfrentan con decisión.


En cualquier caso, la sociedad española, demasiado complaciente con la avidez consumista de los jóvenes, permisiva hasta la naúsea con los delincuentes, con leyes blandas, una sociedad de nuevos ricos en la que el consumo está despenalizado y se debate sobre la legalización de las drogas, hace que, como español, sienta vergüenza de que mi nación se haya convertido en el mayor foco mundial de consumo de cocaína.


Una décima por encima de los Estados Unidos, que tiene diez veces más población.
Pero, sepan ustedes, que si alguien crítica ésta situación en España, de inmediato, es insultado por retrógrado y liberticida. Cualquier voz que disienta con la cómoda tolerancia, es tachada de reaccionaria, cuando no de fascista.

Y, si esta pasividad de mis compatriotas es cierta en lo social, también lo es en lo político. Así, España es la única nación del mundo desarrollado que enseña a sus hijos a rechazar su unidad, sus instituciones, su idioma y su bandera. Y hoy, vemos que declararse español en España, resulta imposible sin ser un héroe dispuesto al acoso y derribo.

Pero dejemos estos enojosos asuntos. Los enumero para que comprendan mejor porqué estoy irritado con los españoles y, asimismo, para que entiendan que, aunque furioso, sigo amándo profundamente a mi país.
José Cánovas del Castillo, político conservador del siglo XIX, dijo que, con la patria se está con razón y sin ella. Estoy de acuerdo y, ustedes saben, que, cuando se ama, los enfados son siempre pasajeros.

Borges afirmaba que los mejicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos, decía el genial autor, descienden de los barcos. Luego, añadía, ser colombiano es un acto de fe.
Bueno, pues, resulta que, respetando la ironía del escritor argentino, yo tengo esa fe.

Además de por mi fe en Colombia, me hice colombiano con la osadía del que, desconociéndolo todo del objeto de su amor, sin embargo, siente pasión por él.

Colombia y España, para mí no son madre e hija; tampoco hermanas. En mi relación de amor con Colombia no puede hablarse de Madre Patria, pero algo muy familiar y cercano me empujaba irremediablemente a Colombia.

Cavilando, descubrí que me atraía el deseo.
Para mí, permítanme la licencia, Colombia, es aquella preciosa prima con la que de niño compartí juegos y, más tarde, siempre deseé tener un ardiente romance adolescente.

Deseaba a Colombia con la misma intensidad erótica con que, en la primera adolescencia, se anhela a esa prima un par de años mayor, bella y voluptuosa, con la que compartimos las largas tardes de verano y de la que todos hemos estado enamoriscados.

Si no acierto, corríjanme los caballeros, pero ¿quién ocupaba nuestras ensoñaciones a la hora de la siesta veraniega? La primita, la linda primita.

Siempre había una hermosa primita de la que estar enamorado. Supongo que en el caso de las señoras, ocurría igual pero al revés.
Y, en cualquier caso, no era nunca obligatorio que el enamoramiento, respetara tan rígidamente las leyes del género.

Nos sorprendería saber cuántas veces hemos ocupado el pensamiento erótico de otras personas de nuestro mismo sexo, que nos lo ocultaron por temor a ser rechazadas. Quizás, ellos y nosotros, nos perdimos algo importante. Quizás, todavía, no sea tarde para algunos. Seguramente, nadie debiera esconder sus sentimientos por miedo a ser humillado.

Esta novela es mi testimonio de amor a Colombia y, aunque refleja aspectos muy negativos de aquel país, parto de la convicción de que algo imparable se ha puesto en marcha en la sociedad colombiana para despreciar un terrorismo inaceptable en una sociedad democrática que lucha por hacerse con un lugar de privilegio entre los países desarrollados del siglo XXI. Lo impide la violencia del narcoterrorismo y de los paramilitares, sólo comparables en su crueldad con los peores métodos del terror nazi.

Marcel Proust, escudriñaba la vida y a sus personajes en los salones de la alta sociedad. Ramón Gómez de la Serna los buscaba en burdeles y tabernas. Yo, al escribir Balas de Carmín, además de en mis recuerdos y vivencias, los encontré paseando en esa mágica plaza del pueblo que es Internet.

Allí encontré gente que me contó sus experiencias y su dolor de colombianos azotados por la violencia y los secuestros. Soy consciente de que, con este libro, me meto sin permiso en casa ajena. He intentado hacerlo con rigor y con respeto porque, cada país, tiene su propia vía para recuperar la libertad que nos roban los terroristas.
Pero, únicamente se trata de mi punto de vista. Al final, ténganlo en cuenta, es una novela. Sólo narrativa y ficción. Al final, en este espacio, puede uno adentrarse libremente en el territorio de la impunidad.

Pero dejen que les hable del libro que traigo esta noche. Durante su presentación en Bogotá, el vicepresidente de Colombia, Sr. Santos Calderón, víctima de secuestro él mismo, recomendó vehementemente su lectura y dijo de la novela: Balas de Carmín me estremeció de tal manera que en ocasiones tuve que interrumpir la lectura para rehacerme. Los diálogos de la protagonista con sus secuestradores, me resultaron muy dolorosos por ser iguales a los que yo sostuve con mis carceleros.

En el mismo acto, José Vicente Katarain, de Oveja Negra, la editorial decana en Colombia, dijo: Balas de Carmín es una novela escrita para hoy. García Francés ha sabido hacer lo más dificil, convertir a su protagonista femenina en un auténtico personaje literario. Es la primera novela que se publica en Colombia tan aceradamente crítica con la historia delincuencial de las Farc.Y tan explicita con el sexo entre mujeres.

Se lo cuento a ustedes, un poco por vanidad, y un mucho por la solvencia política y literaria de los citados.

Balas de Carmín narra la pesadilla trágica y el feroz suplicio que sacude a las mujeres secuestradas por las FARC.

Este libro cuenta la historia de una de esas víctimas y su lucha contra un brutal destino impuesto por unos delincuentes armados que cambiarán su vida.

Pero, sobre todo, es una novela de amor. De amor, entre mujeres. De amor, entre mujeres, inmersas en un mundo de violencia que amenaza con devorarlas.

En sus páginas, sexo que salpica al lector en cada encuentro y amores eternos, rotos por la tragedia colombiana.

De la mano de Lany recorremos el escalofriante inframundo de la guerrilla narcoterrorista, la desesperanza en la selva de los secuestrados encadenados a los árboles como perros, el letal entorno de la industria de los traficantes de drogas y el alma de una sicaria que, asesinado el primer hombre, descubre que es necesario seguir matando para continuar viviendo.

Mi experiencia durante los años de plomo en el País Vasco, me ha facilitado la comprensión del salvaje narcoterrorismo en Colombia.
Al final, el dolor de las víctimas es el mismo en todas partes. También lo es, el sadismo de los verdugos.

Y, ciertamente, escribir sobre sus crímenes ayuda a superar el miedo político, social y físico que imponen los asesinos.

Si, Colombia, lleva demasiados años de trágica actualidad. La inhumana situación de los secuestrados sólo es comparable a los campos del Holocausto nazi. Ahora, las ratas terroristas ya comienzan a morderse entre ellas, se traicionan, se asesinan y se entregan. Algún día, el secretariado de las FARC será juzgado en La Haya por Crímenes contra la Humanidad.
Espero que les acompañen en el banquillo los dirigentes de otros países que prestan su apoyo y financiación a la narcoguerrilla.

Por otra parte, los jóvenes colombianos han roto su mutismo y se han manifestado masivamente mostrando su repulsa y su desprecio por quienes estrangulan a su país. Y cuando los jóvenes independientes, al margen de sindicatos y partidos, toman ese camino, el cambio suele ser imparable. Pienso que ha comenzado el principio del fin. El día 4 de Febrero tuve el privilegio de participar en Bogotá en la Marcha contra las Farc y por la liberación de los secuestrados junto a millones de personas en Colombia y el mundo entero.
Fue emocionante y, para mí, un orgullo estar allí con ellos. Pero aún queda mucho llanto y mucha sangre antes del fin.

No podría pasar sobre estos temas sin rendir homenaje a los cautivos y a los secuestrados por las FARC que aún siguen en el monte colombiano sufriendo su pesadilla. Les envío mi más cálido abrazo y exijo para ellos la liberación inmediata sin condiciones.

Balas de Carmín es una novela dura y violenta, pero, también, apasionada y tierna y, sobre todo, un rabioso puñetazo al narcoterrorismo y el secuestro y un grito de atención a favor de la libertad sexual y contra la violencia doméstica.
De la recreación del lenguaje narrativo colombiano les diré que ha sido laborioso lograr que sus distintos personajes suenen de manera convincente. Lo he pretendido y según dicen en Colombia lo he conseguido.

Por otra parte, señalan que el discurso narrativo del libro facilita su paso al cine y trasluce mi formación de fotógrafo, de hombre acostumbrado a ver pasar la realidad plano a plano ante mis ojos. Ustedes lo dirán. Una famosa productora de Bogotá está buscando socio español para una coproducción sobre esta novela. Les iré contando como avanza el proyecto y enseguida, les presentaré a alguien relacionada con esa película.

Y, finalmente un último mensaje, un grito de alerta para una sociedad, la española, en la que los índices de terrorismo doméstico se han disparado de manera intolerable.

¿Recuerdan ustedes la canción El preso número 9? La versionó la cantautora norteamericana Joan Báez en los años 60; ella, un icono del feminismo, el antibelicismo, la libertad sexual y la reina de la canción protesta. Fue la líder musical, junto a Bob Dylan, su pareja, de la marcha sobre Washington por los Derechos Civiles de las minorías y contra la guerra del Vietnam.

No sé donde coño estará ahora Joan Báez, pero le agradecería mucho que manifestara públicamente que se equivocó haciendo apología de la violencia de género.
Seguro que eso ayudaba a reflexionar a todos los que, sin pensar en lo que decíamos, cantábamos la jodida cancioncita. Una amiga mía la usaba como canción de cuna para dormir a sus niños, que, ahora mayorcitos, supongo se habrán convertido en unos auténticos psicópatas.

El otro día, de nuevo la escuchamos mi mujer y Juan y Lucía, una pareja de amigos muy queridos, cuando de pronto le dió un síncope y nos hizo reparar en el horror de la letra.
Hoy nadie en su sano juicio se atrevería a cantar esa salvaje apología del terrorismo doméstico.

En vista de la evidente falta de ideas que aquejan a la miembra del Gobierno y nueva regidora del Ministerio de la Igualdad gustosamente le brindo ésta.
Que la incompetente ministra y el juez Garzón, tan aficionado a las causas mediáticas, cursen orden internacional de busca y captura para extraditar a Joan Báez, acusada de apología del terrorismo doméstico, y a Bob Dylan, como cooperador necesario por el mismo delito, y aquí, una vez en España, sean convenientemente juzgados por un jurado de mujeres maltratadas.

Y a los que cantamos la cancioncita, ¿qué? Bueno, entonces, aún éramos progres. Y molaba. Hoy hace vomitar. Pero no eludiremos nuestra reponsabilidad. Que nos condenen a trabajos comunitarios. Yo los acepto. Por idiota. Recuerden la letra y juzguen ustedes.

Antes de amanecer La vida le han de quitar Porque mató a su mujer Y a un amigo desleal Dice así al confesor: Los maté, sí señor, Y si vuelvo a nacer Yo los vuelvo a matar Padre no me arrepiento Ni me da miedo la eternidad

Cada año, a pesar de las medidas de alejamiento y protección aumenta el número de víctimas del terrorismo doméstico. Espero que nuestra sociedad tome conciencia y cargue con toda su fuerza contra los asesinos y los maltratadores.

Muchas gracias por venir. Gracias a ustedes que se han tomado la molestia de acudir a este encuentro demostrando su interés por mi nueva novela Balas de Carmín.

Gracias a mis amables compañeros de mesa, Ramón (Marisa), Chelo y Javier, que tanto elogio han derramado sobre este escritor.

Y, cómo no, a quienes sin otra referencia que su curiosidad, por ejemplo, los remeros del Patrón D. Santiago González, han acudido amablemente para interesarse por este libro. Espero sean desde hoy mis nuevos lectores. Porque, sepan, que deseo seducirlos a todos ustedes con esta novela tan colombiana como española.

Es verdad que deseo cautivarles, porque estoy seguro de que mi libro no les resultará indiferente. Así que, por favor, abandónense y reciban sin temor esta coz en las tripas, este revés de sangre y sexo que es Balas de Carmín.

Solo me queda, repetirles que me siento honradísimo por la presencia de todos y que espero volver muy pronto a encontrarlos de nuevo en otra noche tan mágica como esta. Ojalá, estoy seguro, ¡que disfruten de esta novela!

No puedo despedirme sin agradecer a mi querida esposa que comparta nuestro tiempo con mis libros. Gracias, mi vida, por tu infinita paciencia, tu buen humor, tu calidez que abriga mi vida y por el mucho amor y el mucho dolor que nos unen más cada día.

Buenas noches, hasta muy pronto y un millón de gracias por compartir esta velada con nosotros.
Y ahora, antes de terminar este acto, quiero presentarles a mi amiga, Miriam Sánchez; ella se lo explicará mejor, pero Miriam es una superviviente que me gustaría diera vida en el cine a una de las protagonistas de Balas de Carmín. Para ustedes, unas breves palabras de Miriam Sánchez.

jueves, 26 de junio de 2008

Vasquitas y nesquitas

Puesto a alegir, prefiero a Rosita, mi amiga del alma, en su desconocid0 y glamuroso nuevo look de fashion victim. ¡Tú puedes, pochola!

De todas formas los enemigos te van a poner a parir.

Esto no es una crítica, por Dios no me entiendas mal, flaquita.

Pero, ¡Rosita querida, recuerda que eres mortal!

¿Vendrás esta tarde con Chelo y Tonia a mi presentación?



Vasquita


Nesquitas

Las nesquitas para la feria de San Antón tampoco están mal, oyes.




PRESENTACIÓN BALAS DE CARMÍN EN MADRID

La novela Balas de Carmín, de Alfredo García Francés, editada por Aurea Editores, será presentada en Madrid el día 26 de Junio en El Ámbito Cultural de El Corte Inglés, Serrano 52, a las 19:00 horas. Junto al autor intervendrán Ramón Pernas, director de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, Javier Valenzuela, director adjunto de El País, Chelo García Cortés, periodista de Hola y Antena 3TV. Intervendrá la actriz Myriam Sánchez.

No temáis, mardito furbolero, empezaremos a la hora en punto y, para que podáis ver el partido, lo haremos a carajo sacado (como dicen en Sevilla). Un mete-saca rapidito. Tranquilos.

Por lo demás, os avanzo que a Javier Valenzuela y a Chelo García-Cortés les ha gustado mucho la novela. Como véis pongo una vela a Dios y otra al Diablo. El País y ¿Dónde estás Corazón? ¡Con un par...!

¡Ésto no lo encontraréis en las presentaciones de Saramago! Aunque, claro está, si preferís a Javier Pradera y a Santiago Carrillo, ¡allá vosotros! Pero, deberíais hacéroslo mirar. Y, no dejar los antidepresivos tan a menudo. No es bueno para vuestras neuronas.

El Ámbito Cultural de El Corte Inglés y Ramón Pernas, su escritor-director, serán nuestros anfitriones y dos periodistas de pura raza, Chelo y Javier, de especialidades bien distintas, hablarán de Balas de Carmín. Y, al final, unas palabras de la bellísima Myriam Sánchez, actriz ganadora de la Isla de los Famosos.

Será una presentación divertida. Lo pasaremos bien. ¿Qué os parece?



REMERO solidario y entusiasmado llevando Balas de Carmín para los ausentes de la Chalupa.

miércoles, 25 de junio de 2008

Los buitres y sus escritores

Aún no está comprobado científicamente si proceden así con los autores por maldad, usura, ignorancia o necedad. Bien es cierto que más de una o todas estas cualidades pueden encontrarse reunidas en el caso de algunos ejemplares muy asilvestrados de empresarios de la edición. Porque, para la raza de los editores son cualidades lo que los humanos llamamos lacras .

Los editores son malos. La maldad no es novedad en el mundo, dirán ustedes; incluso, acepto que también somos malos los humanos. Pero, desde luego, los hombres carecemos del sadismo de los empresarios editores para con los autores. Sadismo impensable salvo en guerras con degollinas generalizada, catástrofes naturales del sálvese quién pueda y cracks de la bolsa mundial. Y aún así habría que comparar.

Los editores son usureros. Tampoco es nueva la avaricia en el mundo y la literatura está llena de ejemplos: La Aulularia, de Tito Marcio Plauto, en el Evangelio de Lucas, capítulo XVII, el mismo Dante sitúa a los avaros en el IV círculo del Infierno, en la obra de Molière aparece el avaro cum laudem y la avaricia del viejo Karamazov que le llevará a la muerte. Un largo rosario. Pero, los editores, son buitres y sus sonrisas melifluas se tornan en rictus de crispación cuando se les pregunta suplicando, ¿qué hay de mi adelanto? ¿Cómo van las ventas?


Los editores son ignorantes. Y los que no lo son, editores ignorantes sin escrúpulos y mercenarios, disimulan y fingen para joder a los autores. Creo que cada día se levantan pensando, ¿qué coño puedo hacer yo hoy para cargarme el libro de este listillo?

Los editores son necios. O muy inteligentes. Y una vez editado el libro, en vez de distribuirlo y promocionarlo, prefieren cobrar alguna oscura subvención y dejarlo morir de inanición.


En cualquier caso, salvo honrosas excepciones con las que yo no me he tropezado jamás, los editores son zorros para los escritores. Y para los hombres, en general.

martes, 24 de junio de 2008

ETA y FARC, hermanos de sangre


Informe Semanal TVE


El fin de semana pasado Informe Semanal enseñó varios documentos que evidencian la relación existente entre los dos grupos terroristas.


El reportaje incide en la prueba más reciente de esa relación. Un vídeo de apoyo, incautado a las FARC en diciembre de 2007, cuyo destinatario era la banda terrorista ETA.




En el vídeo, un guerrillero identificado como Juan Santrich, responsable de las relaciones políticas de las FARC, utiliza la misma terminología abertzale que emplea ETA para sus comunicados. Además y con dos cojones el guerrillero, rodeado de “un bello ramillete de señoritas armadas”, lo lee en vascuence.


Dice en el vídeo que "es hora de que cese la represión salvaje, la persecución policial, la perversidad carcelaria y toda la perfidia que el Estado Español hace recaer sobre el pueblo vasco". El guerrillero aseguró que “España no tendrá estabilidad mientras no se solucione el conflicto con el pueblo de Euskal Herria y cuyo único camino la negociación para reconocer su autodeterminación, territorialidad y libertad”.




Hay testimonios de mandos de la Unidad de Inteligencia Colombiana, en los que dan por seguros los "vínculos" entre ETA y las FARC probados tras reventar el ordenador del difunto número dos de las FARC Raúl Reyes.
Durante la emisión se han mostrado también cuatro correos electrónicos que se intercambiaron el fallecido Raúl Reyes, con el también fallecido Manuel Marulanda "Tiro Fijo" (Dios tenga en Su Gloria a ambos muertitos), a propósito de la visita de tres chavalotes vascos a las FARC para darles un PPO de explosivos .


En dichos correos se habla de que tres miembros de la banda terrorista ETA recibieron, alegres y combativos, instrucción técnica en la selva colombiana, a cambio de prestar apoyo logístico (seguramente, seguimientos y coches bomba) en Madrid de cara a atentados planeados por las FARC contra personalidades colombianas en España.


Como en las Vascongadas no hay mucha selva, es dudoso que los etarras hayan recibido instrucción de lucha guerrillera; no es por malmeter, pero, ¿no estarán aprendiendo a financiarse con dinero de la coca?




Hace años que pasaron por allí miembros del IRA en plena campaña pedagógica, tambien detuvieron a vascos de dudosas ONG´S en lo más profundo de la selva colombiana. ¿Queda alguna duda? Por si teníamos pocos asesinos en España, ahora, con esta joint venture del terror, se organizan congresos internacionales para el mutuo asesoramiento académico entre terroristas.


De momento, mientras Zapatero piensa alguna ocurrencia, pido la libertad sin condiciones para los casi tres mil secuestrados que mantiene la narcoguerrilla encadenados como perros en el monte colombiano. Y que el secretariado de las FARC sea juzgado en La Haya por Crímenes contra la Humanidad.

Anda, Garzón, enróllate un poco, majo.


FARC-ETA, vínculos de sangre -TVE Informe Semanal - 1/3 - 2/3 - 3/3

lunes, 23 de junio de 2008

Las fotos del PEKENIKE y la entrevista de EVA y el espacio de JUAN MARI

Gracias a los tres por vuestra ayuda.
A mi Luis Alberto que le voy a decir que no sepa. El sostén de mi vejez y el disco duro externo de mi memoria. El cariño de antiguo.
Eva, dulce y ácida, tremenda periodista de las que se lee los libros antes de preguntar. Confidente.
Juan Mari, un descubrimiento, un nuevo y generoso amigo.
Un beso, compañeros de El País en Bilbao.

La intervención del Patrón en Bilbao. Gracias, amigo.

Presentación de 'Balas de carmín'

Conocí a Alfredo García Francés hace 26 años en un periódico de tirada corta y trayectoria breve que se editó entre el 9 de mayo de 1982 y el 15 de junio de 1983 en Bilbao con el nombre de 'Tribuna Vasca'.

En realidad, era como si lo hubiera conocido de mucho antes; yo había compartido un abuelo con Alfredo, dicho sea en sentido figurado.Cuando estudiaba Náutica a finales de los años sesenta, el abuelo de Alfredo que nos ocupa, capitán de la Marina Mercante, fue mi profesor de 'Maniobra, Estiba, Reglamentos y Señales'. Tenía fama de hueso, de profesor riguroso a la hora de exigir el conocimiento de la asignatura. Nada más lejos de la realidad.

Don Alfredo era un hombre extraordinariamente afable, ya mayor, que nos contaba con talento narrativo y recreándose en los detalles los pormenores de la estiba del algodón y todo el proceso que arrancaba en los algodonales del sur de los EEUU y terminaba en las bodegas de un barco de carga general. El relato incluía la canción que los negros cantaban a sus negras mientras recogían la flor del algodón desde la época de la esclavitud.Me perdonarán este léxico, pero es que en aquella época no estaba generalizado el lenguaje políticamente correcto y don Alfredo no podía saber que en realidad se llamaban afroamericanos. De hecho, los propios afroamericanos también desconocían tal detalle y, seguramente por eso, se llamaban a sí mismos 'negros".

En aquellos tiempos tuvo mucha pujanza el 'Black power' y el movimiento que lo animaba, Black Panthers. En 1968, durante la entrega de medallas de 200 metros lisos en los Juegos Olímpicos de México, los atletas Tommie Smith y John Carlos, ganadores de las medallas de oro y bronce respectivamente, subieron al podio con el puño enguantado en alto, mientras gritaban su consigna 'Black is beautiful!'En fin, que todo se moderniza, pero volvamos a mandamiento o, por lo menos, al tema.

El caso es que conocí a Alfredo en aquella redacción, junto a otra muy buena gente con la que todavía tengo relación de afecto. Él se incorporó a aquel periódico como jefe de Fotografía cuando ya llevaba varios años como fotógrafo en la redacción de El País en Bilbao.Lo primero que me gustaría decir de mi amigo Alfredo es que es buena gente, un tipo de esos condenados a tener amigos hasta en el infierno, qué digo en el infierno, hasta en Euskadi, por su carácter afable y su generosidad.

Recuerdo que en un viaje a Madrid, hace ya años, fui a su casa y allí me encontré con Alfredo Bryce Echenique, que estaba pasando una temporada. Mi impresión fue tanto mayor porque tenía muy reciente la lectura de 'La vida exagerada de Martín Romaña', una de las novelas de mi vida. "Éste es mi hermano peruano", dijo, como si hubiera dicho: "Es mi primo, que ha venido del pueblo". Ir a ver a Alfredo tenía estas cosas. Te podías encontrar con príncipes de la literatura, reinas de las finanzas, poetas o algún amigo colgado que se acogía a refugio sentimental.

En un chat que mantuvo Alfredo en el diario El Mundo, un comunicante le hizo la siguiente pregunta: ¿Por qué un fotógrafo se hace escritor? A mí me interesó mucho la respuesta:"Bueno, en realidad un fotógrafo tiene cubierta su faceta creativa, pero en mi caso, el hecho de hacer fotografía de prensa, que por su misma esencia es absolutamente real, me impedía fabular con mi creatividad. Así, hago novelas por fabular, por imaginar mundos... Por mentir."

En esta respuesta está la clave explicativa de que Alfredo García Francés sea tan buen periodista gráfico y tan buen fabulador, tan buen novelista. Conoce la línea que separa la ficción de los hechos y ésta no es una cuestión baladí. Afecta a la esencia misma del periodismo y no son infrecuentes las ocasiones en que los medios traspasan alegremente esa frontera, bien mediante la fabulación, bien empujando los hechos con las opiniones. Generalmente este es un vicio más propio de los plumillas que de los fotógrafos. Las palabras son de natural más elásticas que las imágenes, y tiene herramientas más elementales y fáciles de usar para la mixtificación. Ahí están, sin ir más lejos, los eufemismos, la corrección política en el habla, las palabras talismán y otras estrategias para velar la realidad.La imagen fotográfica es más objetiva y su alteración requiere plena consciencia. El periodismo escrito tiene una capacidad mayor para la coartada. Basta con que el escribano no conozca el significado preciso de las palabras que usa. Nadie usa el photoshop sin querer, ni recorta las fotos casualmente.

Hace unos años se produjo una polémica interesante en este aspecto. Un fotógrafo de renombre, Javier Bauluz, ganador del Pulitzer entre otros premios fotográficos, publicó una foto tomada en el año 2000 en la playa de Zahara de los Atunes. Se titulaba 'La indiferencia de Occidente' y en ella se veía el cadáver de un inmigrante y una pareja sentada bajo su sombrilla.Los dos únicos personajes vivos de la imagen mostraban, en efecto, una indiferencia brutal por la desgracia ajena. La foto se transformó en un poster que adorna las paredes de no pocas ONG's, como las reproducciones del Guernica adornaban las casas de los progres en la transición. Angelina Jolie se refería a esa foto como `prueba incontestable del trato que los países desarrollados dan a los países pobres. Arcadi Espada denunció la alteración en sus 'Diarios'.

Otra foto tomada en contraplano en la misma playa ayudaba a formarse una idea un poco más compleja de la realidad. En ella podría verse a más curiosos arracimados junto al cadáver, una cámara de televisión, otro fotógrafo de prensa y dos periodistas tomando notas.¿Es conceptualmente una buena foto? Sin duda, como también lo era la foto de la niña descalza metiendo un clavel en la bocacha del fusil que simbolizó la revolución de los claveles en Portugal. Pero esas fotos son propaganda, no periodismo.

Alfredo escribe novelas por mentir. Es muy de agradecer. Los mentirosos de verdad lo hacen sin salir del oficio para ello. Así pues, el autor nos lleva mintiendo en cuatro entregas. Debo confesar otra perplejidad: la que sentí cuando me contó que había terminado una novela de Indias, (El hidalgo Segundón) a la que seguirían otras dos partes. Soltarse como narrador acometiendo una trilogía de época, revela dos cosas: que el autor es persona de gran aliento fabulador y que elige la línea de mayor resistencia, de mucho mérito las dos. Es como si un arquitecto novel presentara como proyecto fin de carrera los planos para construir tres catedrales góticas, un empeño muy noble en sí mismo, pero improbable por extremadamente ambicioso. Pero es que, además, las tres catedrales de Alfredo estaban muy bien hechas, muy bien documentadas y escritas en el castellano como el que deberían haber hablado sus protagonistas en el caso de hubieran sido personajes reales.

En esta cuarta novela, 'Balas de carmín' sigue en el mismo paisaje cinco siglos después y tiene ese mismo cuidado del lenguaje en un habla que recrea la de los protagonistas. Pues bien, 'Balas de carmín' cuenta la historia de una mujer secuestrada en Colombia por las FARC y obligada a matar para seguir viviendo. Durante los años 1978, 1979 y 1980, años se celebraron: la aprobación en referéndum de una Constitución democrática, el primero; la aprobación del Estatuto de Autonomía, el segundo, y las primeras elecciones para tener un parlamento que nunca antes habíamos tenido en los 7.000 años de historia de este pueblo, como diría el lehendakari. Pues bien, durante estos tres años, ETA asesinó a 247 personas.

Traigo este dato a colación para explicar que Alfredo García Francés fotografió prácticamente todos estos cadáveres. Y esa es una experiencia vital de la que nadie sale como ha entrado. Puede haber quien se proteja con un manto de cinismo y quien se sienta implicado. Yo creo que esta experiencia no es ajena a la elección temática de 'Balas de carmín' y a la rotundidad del planteamiento: Ahí, en ese momento se me enfrió la sangre para siempre; me di cuenta de que, si vivía tras matarlo, nunca más sería yo misma. Aun así sujeté el revólver con ambas manos, apunté a su nuca y tiré suavemente del gatillo. Después del estruendo del tiro y el brutal retroceso que casi me arranca el arma, me estremecí. Será la humedad, pensé, sintiendo arder el metal del revólver.

La protagonista, que como muy bien ha dicho el editor colombiano de la novela, crea una nueva heroína de la narrativa en español, acaba de describir su bautismo de sangre, que es el asesinato de su padre. El autor ha escogido ser mujer, bajo la piel de la protagonista, Lany, que es, además, lesbiana. Esta doble condición es una declaración de principios de Alfredo, que a mí me recuerda mucho al mejor personaje del cine de Truffaut, un alter ego del director. Es Charles Denner, el protagonista de "El hombre que amaba a las mujeres". La condición de lesbiana es la defensa del libre albedrío, el sexo como metáfora de la libertad. La descripción del asesinato de su padre es brutal, como lo es la violencia que describe y que atraviesa las 518 páginas de la novela, como es la tragedia que todavía atenaza a esa gran nación que es Colombia.

Una violencia de unas dimensiones colosales, que hacen parecer una chiquillada lo nuestro, si no fuera porque no se puede establecer parangones en asuntos como éste, en el que cada crimen es una tragedia absoluta e imposible de relativizar. Estamos hablando de un país en el que a lo largo de los últimos once años se han registrado 23.666 secuestros. Las FARC han perpetrado 6.848, casi un 30%. Le siguen en el ranking de autoría el ELN, con 5.406 y Sin establecer, 5.213, amén de otros 6.000 que se reparten entre los grupos Delco, Disidencias y Autodefensa. En la actualidad permanecen secuestradas 2.800 personas. En los cinco últimos años, solamente las FARC han cometido 3.240 homicidios.No hay comparación posible, pero sí algunos elementos en común: en ambos casos, los terroristas persiguen el desistimiento de la sociedad y en todas partes están muy cerca de conseguir sus objetivos cuando los ciudadanos se distraen.

Gabriel García Márquez lo explicó magistralmente en el capítulo 4º de 'Noticia de un secuestro':"con las primeras bombas, la opinión pública pedía la cárcel para los narcoterroristas, con las siguientes pedía la extradición, pero a partir de la cuarta bomba empezaba a pedir que los indultaran."Así está el tema, queridos y queridas, pero esto debería ser motivo de otra charla. Hoy aquí hemos venido a hablar de su libro, como diría aproximadamente Umbral y quiero recomendarles vivamente que no se vayan de aquí sin comprarlo o lo lamentarán.Nada más por mi parte, salvo subrayar que, de todo lo que he dicho, lo más importante es esto último. Muchas gracias. Bilbao, 19 de junio de 2008

Melancolía

En el mes de Diciembre dejé mi larga relación con El País. Unos treinta años. ¿Cuántos matrimonios conocen ustedes que hayan durado tanto?

Después de una larga enfermedad, de la reincorporación de convalecencia y otra baja, llegó la oferta que no pude rechazar. Me ofrecieron anticipar mi jubilación o no hacer caso de la propuesta y seguir tan amigos.

Acepté después de hablar con mi mujer, y con mis médicos, el Dr. Acosta y el Dr. Ceverino. Parece que soy demasiado carroza y muy abollado para mi antigua casa. Seguramente tienen razón. Tengo 59 años y un viejo Premio Nacional de Periodismo ya amortizado.

El otro día me dijeron que había llegado la hora. Los sesentones a la puta calle. Se rumorea que hay una larga cola esperando para abandonar Miguel Yuste. Unos más contentos que otros. Para unos han llegado, ¡los lunes al... golf! Para otras, la consigna era, ¡sólo me sacarán con los pies por delante!

Hoy lunes, debo acudir a sellar mi tarjeta del paro. Es la segunda vez desde Diciembre y, aunque estoy feliz y mi salud mejora cada día, no lo puedo evitar, cada vez que voy al Inem me invade la melancolía. Nunca en mi vida estuve parado.

domingo, 22 de junio de 2008

Bilbao


Aizpea, María, Santiago, gracias por vuestra generosidad.

El día 19 estuvimos en Bilbao

Tal como estaba previsto, presentamos Balas de Carmín en la Casa del Libro de Bilbao. Tuve la suerte de disfrutar de un equipo de acompañantes de auténtico lujo. La cónsul de Colombia, Dª María Smith Rueda Centeno, Aizpea Goenaga y mi querido Santiago González.


Con la sala llena, algo fácilmente previsible por la calidad del lote de acompañantes, con un calor del carajo en Bilbao y con tantas ganas de agradar al respetable como José Tomás en Las Ventas, abrió plaza la consulesa.

Estuvo breve Dª María, breve, pero encantadora; situó perfectamente al respetable ante el morlaco de la realidad colombiana y me felicitó por mi nueva novela y por mi reciente colombianidad.

Saltó al ruedo Aizpea Goenaga, www.barbaragoenaga.com/aizpea_goenaga1.htm, un alegre torbellino de revoleras con el capote, entusiásticamente enamorada de Balas de Carmín y ya comprometida, malgré elle, a trabajar sobre un pre-guión de la novela.



Y así, entre olés del respetable, llegamos a las honduras de la faena de muleta.

D. Santiago, paró, templó y mandó como exigen los cánones. Me emocionó recordando cómo en la Escuela de Naútica de Bilbao, de lejos le viene al galgo ser corredor y al Patrón ser Nauta, fue alumno de mi abuelo. Luego clavó un par de merecidos rehiletes en la novela, y acabó diciendo que si un arquitecto recién salido de la universidad pretendiera hacer tres catedrales góticas la peña se partiría el culo de risa. Creí morir de gusto cuando dijo que yo lo logré al escribir, siendo un novato, la trilogía formada por El Hidalgo segundón, El secreto del Emperador y Bastardo real. Concluyó, con un volapié, hasta la bola, y entonces me corrí, al oírle decir que las 500 páginas de Balas de Carmín no tienen desperdicio y que las recomienda fervientemente.


Yo, como Sánchez Dragó, hablé de mí.

Aunque el halago del amigo, por serlo, siempre es exagerado (Bryce Ecenique dixit) no hay que olvidar que los autores escribimos para que nos quieran y yo necesito el cariño de ellos y el de ustedes.

Luego cenamos Dª Emy Armañanzas, otro amigo, D. Santiago y yo. Gratísima velada, vive Dios. Y por fin, bien avanzada la noche, D. Santiago me acompañó paseando hasta mi hotel. Les hubiera gustado compartir la conversación a todos ustedes. Estoy seguro. Quizás se la cuente otro día. Dejé Bilbao feliz.

Solo me apenó que, esta vez, no pudiera acompañarme mi mujer.

Gracias, querida Dª Ostra

Blogueros de variopinto pelaje:

Animado por el Gran Timonel de la Chalupa, D. Santiago González, me animo a pedir ayuda a la altruista Dª Ostra, potente remero/a del blog de lectores y amigos del Patrón, para lanzar el mío al que ya estáis invitados.

Antes de comenzar a parir, pero ya sumido en los dolores del alumbramiento, quiero agradecer a los bogavantes (¿o se dice bogadores?), a los sufridos remeros de Madrid y Bilbao, sus quedadas en las presentaciones de Balas de Carmín. No duden quienes acudan a Madrid el día 26 que, elijan el salvoconducto o camuflaje que elijan, serán identificados y especialmente agasajados.

Gracias, Ostra, no sabes la responsabilidad y el curro que has echado sobre tus frágiles hombros. ¿Nadie te dijo que soy BRUTO para éstas lides? Piénsalo, ¡aún estás a tiempo de retirarte sin que nadie te llame cobarde...!!!

Como dijeron Tip y Coll, alors, voilà, nous comenzons...!!
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